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jueves, 28 de enero de 2016

EL LOBO EN ESPAÑA: EL ETERNO PROSCRITO (II).




Habrán notado los lectores de Tierra Sylvana que, poco a poco, este espacio vuelve a asumir o retomar la crítica, que tras una primera fase de reubicación de entradas de presentación, importadas del anterior blog, irá retornando al día a día con toda la fuerza que requiere el momento que atravesamos, como ya les anuncié en la entrada “Amanece”, cuando comenté que “…será una tierra virtual que mirará a otra real desde lo alto del Monte Sylvano, con ojo siempre avizor…”.
Como ya he manifestado en otras ocasiones no soy de los que disfrutan con las entradas denuncia, me amargan el resto día, pero pienso que es una molestia que se debe asumir, desde el compromiso con lo que uno cree o ama.
No quedaría tranquila mi conciencia si este disfrute de afición por la naturaleza, convertido en pasión desde los tres años, que se encuentra entre lo más maravilloso que he podido saborear hasta el día de hoy por mi paso en este mundo, se redujera tan sólo a gozar lo que fue en el pasado y lo que queda en  el presente, sin mirar más allá, asumiéndolo imposible para las generaciones que vendrán.
Nada más lejos de mi intención desde que, en 2012, tomé la firme decisión de hacer algo al respecto, a través de lo que consideré como más a mi alcance en estos momentos, el uso de las redes sociales, para aportar mi pequeño grano de arena.
Por desgracia la dinámica de la vida cotidiana me aleja hoy bastante de poder dedicar mucho tiempo a las presentaciones en este espacio o blog, resultándome más fácil la participación rápida en otros espacios, como Foro el Lince Ibérico.
Gritar, alzar la voz, señalar todo aquello que impunemente se ha dejado de lado en el reto de la conservación en nuestro país, es un deber al que, al menos yo, no puedo sustraerme, y si con ello dejo la impresión de que no sé hacer otra cosa que quejarme, o si a alguno pudiera parecerle que la crítica constante, centrada en estos aspectos abandonados, no es manera de aportar, sumar, o arrimar el hombro de forma positiva…que así sea, yo no lo creo de este modo, en ningún caso.
El lobo está metido de lleno en esa problemática a abordar, y no seré yo quien lo deje de lado o pase de tapadillo.
Por eso, para no alargar en demasía el tema, que podremos ir viendo con mayor tranquilidad a lo largo de la existencia del blog o en cualquier otro espacio de naturaleza de la red, voy a comenzar la entrada de hoy apuntando directamente a la línea de flotación, al verdadero problema de esta especie en España.
El problema del lobo en nuestro país tiene nombre y apellidos, y estos son: Administración, cierta ganadería en extensivo, y cierto sector del colectivo cinegético.

Y es que, la gestión de las administraciones en este terreno es la que es, y los problemas y presiones a los que se enfrenta, también son los que son, pero al menos lo que uno desearía como ciudadano es que no se le tomara por imbécil, y que se dejara de lado el cinismo de seguir vanagloriándose de estar protegiendo, conservando, y fomentando la supervivencia de los grandes carnívoros en España de cara al gran público y a Europa, donde no nos cansamos de repetir lo estupendísimos que somos al mantener estas especies, y a la que constantemente solicitamos fondos y ayudas económicas.
Que cada cual extraiga sus propias conclusiones y opiniones al respecto, yo desde luego ya tengo las mías bien formadas, tras cuarenta años de seguimiento.


Madrid.

La concentración actual de la población española en las urbes es un hecho contrastado. Para hacernos una idea podemos comprobar que sólo los 145 municipios con más de 50.000 habitantes, de los 8.166 existentes en España, aglutinan alrededor de 24.000.000 de habitantes, más de la mitad de la población del país, y principalmente en la costa.
Por el contrario, existen municipios con una densidad muy baja de población que abarcan grandísimas extensiones de tierra, casi siempre muy poco alteradas, con grandes valores naturales.
Por poner algún ejemplo de los más sobresalientes podemos citar a Hornachuelos (Córdoba), en plena Sierra Morena, puesto 15 por extensión, con 909 km2, que tan sólo alberga una población de 4.964 habitantes. Cangas del Narcea (Asturias), en la Cordillera Cantábrica, puesto número 21, 825 km2, 14.077 habitantes. Requena (Valencia), en el Sistema Ibérico Meridional, puesto número 23, 814 km2, 21.394 habitantes.
Y si atendemos a comarcas, en ciertos puntos del Sistema Ibérico Meridional, de un valor ecológico tremendo, como la Serranía de Cuenca, declarada Parque Natural en 2007, podemos encontrar que tres comarcas, Serranía Alta, Serranía Media-Campichuelo, y Serranía Baja, presentan una extensión de 7.215 km2, para una población total de tan sólo 80.000 habitantes, ofreciendo la increíble cifra de 11 habitantes por km2. Pero si además añadimos que tan sólo la ciudad de Cuenca alberga en sí misma 56.000 almas, en 911 km2, el resultado final para el resto nos muestra un total de 6.304 km2 y 24.000 habitantes, una media de 3’8 habitantes por km2. Compárenlo por ejemplo con la ciudad y municipio de Madrid, 605 km2, 3.233.527 habitantes, 5.338 habitantes por km2…
Existen otros muchísimos ejemplos, ya les hablé de las comarcas de Segura, Cazorla y Las Villas (Jaén), que con 3.816 km2, mantienen una población total de 83.000 habitantes, 21 habitantes por km2, en uno de los espacios naturales más increíbles de España, que en su mayor parte es también Parque Natural.
Para qué hablar entonces de provincias enteras como Soria, Guadalajara, Teruel, Huesca, León, Zamora, Ávila, Salamanca, Jaén…

Serranía de Cuenca.

En resumen, unos cuantos ganaderos que ocupan frecuentemente montes de utilidad pública o espacios de interés natural general con sus reses, ya poco o nada productivas, están privando del rico patrimonio nacional que suponen los muchos núcleos potenciales, y compatibles, de hábitat para el lobo y el oso, a veinticuatro millones de españoles, por poner sólo los habitantes de las ciudades con más de 50.000 almas.
Hablaré más detenidamente sobre el Sistema Ibérico Meridional en un próximo post…

Y de esta forma hemos llegado al meollo de la cuestión. El lobo (o el oso) no es hoy ni de lejos el eterno enemigo del hombre (destierren de una vez por todas esta manida y desfasada sentencia), sino el cabeza de turco de buena parte de la ganadería extensiva y de ciertas fincas de explotación intensiva de reses cinegéticas.
Muy al contrario, los grandes predadores son estupendos aliados del ser humano, controlan a los ungulados silvestres y a los predadores menores, consumen carroñas, otorgan valor añadido a los mejores “trofeos” de caza buscados por miles de aficionados que aportan tremendos beneficios económicos, ya que cazan los animales salvajes más viejos o enfermos evitando la propagación de enfermedades y favoreciendo la supervivencia de los más fuertes y preparados, además de generar todo un torrente de ingresos económicos al turismo ecológico rural, nutrido de gentes de la ciudad que demandan su presencia, como máximos garantes de un territorio bien conservado.
Los ataques del lobo a reses no suponen ni siquiera el 1% de las pérdidas del sector ganadero.
La ganadería extensiva es, a día de hoy, un cadáver andante, y no por el lobo o el oso, ni muchísimo menos, sino por las nuevas políticas agrarias a nivel mundial.
Son los bajos precios en la venta de la carne y la leche, propiciados por un nuevo sistema de mercado nacional y mundial, quienes han sentenciado al colectivo.
Los modelos productivos globales, encaminados a alimentar a siete mil millones de habitantes, siguen y seguirán la tendencia de la rentabilidad y optimización a través de la ganadería industrial, en granjas de producción intensiva, guste más o guste menos, en tanto en cuanto la ciencia no ponga a disposición de la humanidad lo que a no mucho tardar verán nuestros nietos o bisnietos, las pastillas alimenticias.
De otro modo será imposible alimentar a la cada día mayor población mundial que va a soportar este planeta.
Y esto, no se dejen engañar, no es nada malo, otra cosa es la dependencia actual de recursos y energía para esta intensificación de obtención de los productos cárnicos.
Continuamente oímos hablar de la ganadería tradicional como claro exponente de lo ecológico, ese término metido con embudo a la Sociedad, que por tan manido, sobreexplotado y desvirtuado, empiezo a aborrecer solemnemente.

Granja de ganado vacuno en intensivo.

Las lindas ovejitas del campo, el queso de las vaquitas de montaña, todo en armonía con la naturaleza…Olvídense, puro cuento chino, no existe ni ha existido nada más antiecológico ni pernicioso para la conservación de la naturaleza potencial, a lo largo de los tiempos, que la aparición de la agricultura y la ganadería, en especial extensivas, que han barrido espacios y especies, aniquilando la increíble biodiversidad pasada del planeta, arrasando los auténticos laboratorios naturales de bosques y selvas, y sus especies animales y vegetales, de los que ya jamás extraeremos beneficios, como nuevas medicinas para curas de actuales y futuras graves enfermedades.
Pasó, atrás quedó el oficio de ganadero en extensivo, como quedó el de administrativo de factura y carpesano, o el de los operadores de montajes de cadena, en fábricas.
Los tiempos cambian, también las tecnologías, también los sistemas.
Hoy en día la ganadería extensiva de nuestro país sobrevive principalmente a través de las subvenciones y fondos de ayuda, que salen de los bolsillos de todos.
La inmensa mayoría de la población acude y seguirá acudiendo a las grandes superficies a comprar la carne industrial, mucho más barata e igual de nutritiva.
Aun así, podríamos tener en consideración a algunos miles de paisanos que todavía hoy se dedican a esta práctica anacrónica en nuestro territorio si lo hicieran de forma sostenible y siendo compatibles con el entorno, como se nos exige al resto de ciudadanos en mil cuestiones referidas al medio ambiente, pero, lo que encontramos como contrapartida por su parte es escasa o nula colaboración, más bien un continuo ataque chulesco y provocador contra el patrimonio natural de todos. 

Ganado en extensivo sin cuidado en el Pirineo.

Mucha queja, mucha demanda de subvenciones y ayudas, pero muy poco o nada a cambio. Precios desorbitados, espacios naturales (incluso altamente protegidos como los Parques Nacionales) invadidos por sus rebaños, oposición y aniquilamiento permanente de la fauna salvaje, constantes ataques en contra de lobos y osos, solicitando su control, o mejor su exterminio, aun cuando no suponen siquiera un mínimo porcentaje en sus pérdidas, en la mayoría de casos reses desatendidas, factores ante los que no se molestan ni tan sólo en poner medidas disuasorias, incendios constantes y masivos, a lo largo de años y años, en terrenos públicos o comunales, para la creación de pastos, y un largo etc..
Por estas y otras razones, como incluso el hacer pasar constantemente la muerte de reses por ataques de lobo y otros fraudes, soy totalmente contrario a la subvención sistemática de daños al ganado por parte de las administraciones, sin analizar al milímetro cada caso.
Y no es que deje de entender al ganadero al que en algún momento, y en determinadas zonas, en casos puntuales, puedan afectar los grandes carnívoros, lo que no puedo admitir es que no pongan medidas en su medio de vida para evitar o minimizar esos ataques puntuales, haciendo de la Naturaleza de todos un cortijo por derecho en el que “hago lo que me da la gana”.
Miren, al agricultor le cae el granizo, y pierde toda la cosecha, y para ello tiene un seguro, e incluso en momentos determinados, puede solicitar ayuda, pero voy más allá, si a usted se le estropea un ordenador de su empresa, o se le avería una máquina, por dejarla a la intemperie o no realizar el mantenimiento requerido necesario, se la paga de su bolsillo, nadie le va a indemnizar por haberla perdido ante un factor natural.
Si el ganadero ocupa grandes extensiones de tierra, y deja durante días y noches a sus mansos animales atontados en mitad de la naturaleza, lo lógico es que al final alguno caiga de vez en cuando presa de los carnívoros, que son necesarios, imprescindibles, incuestionables e innegociables como piezas de la cadena trófica de cualquier área natural que se precie, patrimonio de todos y de nadie en cualquier caso.
Empecemos por exigir medidas obligatorias, como perros mastines que acompañen y protejan al ganado que campa a sus anchas, instalaciones de luces led disuasorias, establos continuos, de materiales naturales que se fundan con el paisaje, a modo de refugios de montaña o del campo, donde poder dirigir al ganado durante la noche, o en determinadas épocas del año más susceptibles de ataques de carnívoros. Moléstense en reagrupar las reses diariamente, como antaño hacía el verdadero ganadero, a través de cooperativas, cada día un cupo de pastores, que pierdan un poquito de tiempo en resguardar el ganado, o reinviertan parte de todas esas ayudas estatales que todos les pagamos en contratar a gente que lo necesita, aunque sólo sea un trabajo de media jornada, si ustedes no quieren molestarse en ello.
Busquen beneficio en la coexistencia con los grandes predadores, a través de certificados de calidad y denominación de origen de zona ganadera que apoya al lobo o al oso, como valor añadido a la sostenibilidad.

Res muerta por ataque de predador.

En definitiva, ustedes, pocos miles de ganaderos extensivos, den al menos muestra de compromiso serio con la conservación de la naturaleza, de toda ella (y los predadores forman parte de ésta), y quizás millones de no ganaderos les tengamos en mejor consideración, para seguir "manteniéndoles" o aceptando el hecho de que campen a sus anchas por los territorios naturales de interés general.
Y si para implantar ese compromiso de manera decidida y firme necesitan subvenciones, adelante, pero no para desatender el ganado o vivir de “otras cosas”.
Buena parte de esta culpa, debe asumirla también la Administración, respondiendo con celeridad a las compensaciones por daños que realmente queden justificadas, y no alimentando el odio hacia el lobo.
Pero después hablaremos de la Administración, o las Administraciones, mejor dicho.
Cuando las cosas se hacen con un mínimo de sentido común, voluntad, y compromiso, pues salen bastante bien. ¿Tan difícil es avanzar en cositas simples que nos acercan hacia un país moderno y desarrollado en todos los sentidos de la palabra?:
El programa de la Generalitat de Catalunya Cohabitación del oso en el Pirineo de Lleida, ha reducido significativamente los ataques de plantígrados, tan solo dos ataques de osos a rebaños de ovino en el Parque Natural del Alt Pirineu de Lleida, con el resultado de dos ovejas muertas.
El sistema de protección que se sigue supone reagrupar durante el verano los rebaños de una misma zona, aplicando medidas de seguridad, como la vigilancia del rebaño por parte de un pastor las veinticuatro horas del día, la presencia de perros de protección y el cierre nocturno del ganado en los corrales.
Con un mínimo de voluntad, se puede, claro que sí.
Y los hay, conste que los hay, y también hay que romper una lanza en favor de aquellos ganaderos de extensivo que apuestan por la sostenibilidad, a los que debería otorgarse otro estatus y consideración, para que todos supiéramos valorarlo.

Mastín del Pirineo.


Un segundo y no menos grave problema para el conjunto de la fauna salvaje de España, y por tanto, para el patrimonio natural de todos y cuantos nos sucederán, es aquel que procura la empresa cinegética intensiva, la “caza industrial”.
El tremendo impacto negativo de los vallados cinegéticos sobre los ecosistemas deriva en limitaciones de la capacidad de desplazamiento y dispersión de las especies, así como por el incremento de la vulnerabilidad de los carnívoros debido a prácticas ilegales de control no selectivo de predadores en los pasos naturales que estas especies utilizan para atravesar los vallados.
Así, los lobos que quedan (o más bien quedaron) en el interior de los cercados, supusieron una molestia en la crianza industrial de los ungulados, siempre de forma desmesurada y sin respetar el equilibrio ecológico natural, por lo que son elementos a erradicar cuanto antes, y de forma bien fácil.
Y esto fue lo que le sucedió al lobo en Sierra Morena, con el consentimiento de la Administración que siempre miró hacia otro lado.

Lobo ibérico disecado.


Y qué decir de la Administración, o las Administraciones.
Miren, una muestra de cómo las políticas conservacionistas-proteccionistas de Medio Ambiente, desde hace cuarenta años y entrados ya en Democracia, en el caso referido a los predadores, han seguido a pies juntillas la línea o criterio cinegético-zoológico de la etapa franquista, la encontramos en el tratado de Zoología Cinegética Española que en 1949 publicara Luis Pardo.
El autor, Secretario de la Federación Española de Caza, ex Asesor técnico del I Consejo Superior de Caza y Pesca, ex Redactor Jefe del Boletín de Pesca y Caza de la Dirección General en aquel tiempo, se hacía eco de cuáles eran los mejores métodos para erradicar la infección del lobo en España, a través del rifle, el cepo, el veneno o el lazo, y aseguraba y vaticinaba que sólo cuando su número hubiera sido llevado al límite, llegando a constituir sólo una curiosidad faunística, sólo entonces, como ya sucedía con el oso en ese tiempo, habría que cuidar de que no se extinguiera por completo…
Parece ser que con el oso la jugada ha salido casi a la perfección. Erradicado, extinto en el Pirineo, la máxima se aplica y se lleva a la práctica, como ya viéramos, en el núcleo oriental, en el occidental les salió "la mosca cojonera" de FAPAS, que lucharon por dejar atrás el concepto de “curiosidad faunística acotada”.
Y es que si además esa no extinción completa que queda como curiosidad faunística bien acotadita, da para recibir ad aeternum fondos millonarios de Europa, ¡”pues que ni pintao”!.
¿Pero qué sucedió con el lobo?, pues que justo cuando ya casi lo tenían donde querían, apareció no ya una mosca cojonera, sino un tábano inmenso, Félix Rodríguez de la Fuente, para desbaratar la consumación de los planes.
Sin embargo, no ha sido por falta de intentos desde entonces, de hecho en Andalucía se ha conseguido, Medio Ambiente puede felicitarse de haber cumplido allí con el propósito marcado hace sesenta y cinco años, y ahora sí, como no podía ser de otra forma, rareza o curiosidad a recuperar lentamente a través de “milloncejos” solicitados a Europa, como con el lince, y a mantenerlos ahí, en la cuerda floja…
Pero como en el norte no contaban con la versatilidad y capacidad del lobo, aun con todo en contra, la situación les desborda, y ya no saben cómo afrontar su política, la del exterminio consentido y promovido, y la de recluirlo, sin que parezca que va con ellos, a números de curiosidad faunística, en parquecitos de reclamo turístico o en una gran atracción de feria temática, la Reserva de La Culebra.

Lobo ibérico en cercado.


Y eso, pese a quien le pese, es lo que seguimos teniendo hoy en España respecto a la conservación de los predadores, la Hoja de Ruta a seguir que iniciara en su momento Luis Pardo, en 1949.

Las distintas Administraciones se han pasado por el “Arco del Triunfo” cualquier disposición con respecto al lobo.
Su supuesta protección al sur del Duero, culminó en la desaparición a principios de los ochenta del lobo en Montes de Toledo, la desaparición del lobo en Extremadura a principios de los noventa, y la desaparición del lobo hoy, en Andalucía.
En esta última Comunidad Autónoma el tema alcanza el escándalo, y roza el esperpento.
La Junta de Andalucía, con su delegación de Medio Ambiente, llevaba tres décadas  haciendo estudios y manteniendo una supuesta protección del lobo, incluso recibiendo Fondos FEDER europeos para ello, de tal forma que siempre ofrecía los mismos resultados, dos o tres núcleos a lo largo de Sierra Morena, con varias manadas, que daban siempre una cifra de lobos de alrededor de cuarenta o cincuenta ejemplares…Hasta que se ha destapado el pastel, la enorme vergüenza de su extinción consentida.
Desde las instituciones se reconoce hoy en día que no se sabe ni por asomo cuál es la situación real del lobo en Sierra Morena, y quienes han estado más pendientes de ello, alguna ONG de renombre, aseguran que no quedan más de tres o cuatro ejemplares con signos de hibridación con perros…
Pero el colmo de la desfachatez es la nueva línea a seguir, la solicitud de un programa Life a Europa, cifrado en doce millones de Euros por parte de la Junta, al que se han adherido una larga lista de asociaciones y personalidades del Conservacionismo a través del “Manifiesto andaluz por el lobo”.

Logotipo del Progarma Life de la UE.

Es decir, que ahora que se ha dejado perder al lobo, tras treinta años de supuesta conservación y protección, pedimos nada más y nada menos que doce millones de euros para volver a empezar la gestión, aquí no pasa nada oiga, suma y sigue, y todos aplaudiendo y sumándose a la causa…
Pero es que lejos de hacer lo que verdaderamente se debía haber hecho, y lo que no cuesta apenas un euro a las arcas públicas, aún se tiene la cara dura de admitir que el Programa Life y sus millones sólo irán encaminados a fomentar las bases de una recuperación sobre el terreno, dedicándolo a la compatibilidad, la sostenibilñidad, la concienciación, el compromiso con ganaderos y cazadores, y bla, bla, bla, ¡¡las mil milongas de siempre!!, ¡¡y de llevar lobos ni hablar!!.

Cada año son puestos sobre la mesa en España más de ciento cincuenta ejemplares de lobo en el norte como cupos para ser abatidos.
La especie está declarada como cinegética al norte del Duero, o cuanto menos, controlable bajo el amparo de las distintas Administraciones.
¡¡Ciento cincuenta lobos ibéricos son sacrificados en España al año y en Andalucía solicitamos doce millones de euros para recuperarlos!!, ¡¡con la que está cayendo!!.
¡¡Vergüenza es lo que debería darnos a todos, especialmente a quienes juegan con todo esto!!.
¡¡Traigan a esos lobos que van a ser abatidos en el norte del mismo país, libérenlos de inmediato en Andalucía, pónganse con firmeza desde ya a protegerlos pateando el terreno, como deberían haber hecho en treinta años, tomen las medidas que haya que tomar contra quienes impiden su supervivencia, soliciten fondos en todo caso para aumentar el empleo y la guardería rural cualificada a fin de que cumplan con el objetivo de proteger a la especie, y déjense de tomaduras de pelo y “manifiestitos”, de una puñetera vez!!.
Vamos, ¡ni un euro tendría que conceder la UE atendiendo a tal despropósito!.


En la próxima entrada seguiremos desmenuzando el tema lobo en España, con su problemática de censos, y las posibles y distintas propuestas para su recuperación o asentamiento verdadero y necesario, a lo largo y ancho del país.






Crédito de imágenes:

Foto 1, imágen libre de derechos de Public Domain Images.
Fotos 2, 4, 6 y 10, archivos libres de derechos de Wikimedia Commons.
Fotos 3, 5, 7, 8 y 9,  imágenes de Miguel Llabata.

21 comentarios:

  1. Gran artículo, de hecho es cierto que el lobo equilibra la naturaleza haciendo evitar que los herbívoros arrasen la vegetación, por ejemplo la presencia del lobo hace que los herbívoros eviten las zonas abiertas y las zonas fluviales, eso hace que crezca vegetación y hace que aparezcan nuevas especies que antes no estaban porque los herbívoros mayores les hacían competencia o porque eliminaban sus recursos.

    Otra es que mantiene la población evitando la sobrexplotación de recursos y sin tener que excusar que hay que hacer batidas.

    Se pueden hacer batidas con o sin lobos.

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  2. Jeje, muy bueno Miguel, totalmente de acuerdo, ahora a esperar la granizada de parte del sector ganadero, que te va a caer seguro. Jeje, de esta te cierran el Blog. Voy a compartirlo por facebook si no te importa.

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    1. Por lo del blog no te preocupes, si se cierra uno, otro se abrirá ;-))))
      Y lo de la granizada, bueno, esto es bien sabido por todos, nada que no se haya dicho y explicado ya antes en mil sitios. Todo el mundo lo sabe.

      ¡Saludos!.

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  3. La llevo a Si No Quieres Lobos, No Quiero Tu Queso, Ni Tu Carne.

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    1. Hola Marcos, bienvenido, y gracias por participar en Tierra Sylvana.

      Echaré un vistazo.

      Saludos.

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  4. Totalmente de acuerdo en prácticamente todo, salvo ciertas afirmaciones un tanto, quizá perniciosas que escapan a mi entender.
    La ganadería extensiva no a sido nunca algo dañino dentro de ciertos límites claramente evidentes. De echo, si hoy estamos aquí y "fárdamos" de nuestra natura, mas bien darle las gracias. La destrucción de ecosistemas para la creación de grandes infraestructuras humanas si es antiecologico y antinatural, pero necesario. El mal llamado progreso hizo mucho más daño a la naturaleza que aquellos que la aprovecharon como recurso natural sostenible a lo largo de décadas. Malas prácticas, o personas, hay en todos los sectores.

    Un saludo

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    1. Hola anónimo. Antes de nada déjame darte la bienvenida y agradecer tu participación en Tierra Sylvana.

      Tienes razón en que el progreso, y la creación de infraestructuras, ha sido antiecológico, y soy el primero que entiende, asume, y hasta alaba ese progreso humano que nos ha llevado hasta donde nos ha llevado. Ojo con esto, pues, no quiero que se mal interprete una cuestión puntual como la del lobo con no admirar, reconocer, y valorar en toda su grandeza los avances de nuestra especie.
      Somos humanos, y por tanto, parte de la Naturaleza.
      Por eso en lo que ya no estoy tan de acuerdo en eso de que nuestras acciones sean "antinaturales". Los humanos formamos parte de la Naturaleza, así que todo lo que ésta permite, es parte de ella, no somos algo ajeno.
      Es imposible, es más, no sería nada sensato, tirar piedras contra nuestro propio tejado, para volver a las cavernas. Antes de nada, por encima de cualquier otra circunstancia, soy humano. Ni lobo, ni oso, ni árbol de bosque, lo cual no me impide valorar, admirar y entender como necesarios a éstos en el mundo que compartimos.
      Lo que he tratado de puntualizar y cuestionar es esa imagen bucólica que se pretende vender o más bien meter con calzador, sobre lo "ecológico" de las vaquitas u ovejitas del monte.
      La ganadería ha sido, en negativo, lo que ha sido, para el medio ambiente, desde que surgió hace alrededor de diez mil años, antes que cualquier otra acción humana sobre el medio, de hecho fue el germen mismo del progreso junto a la agricultura, por eso también ha sido, en positvo, lo que ha sido para el ser humano, ayudándonos a llegar a donde hemos llegado.
      Dicho esto cabría entonces matizar eso de "recurso natural sostenible", y no ya a lo largo de décadas, sino de milenios.
      Una vez que extinguimos a los grandes herbívoros, tarpanes, uros...las reses ganaderas vinieron en cierto modo a suplir su hueco en el ecosistema, y en eso, sí te doy parte de razón. Muchas aves necrófagas se beneficiaron de las carroñas del ganado, y conforme el ser humano fue extinguiendo las presas salvajes menores, también algunos predadores tuvieron que recurrir al ganado con mayor frecuencia.
      Pero sostenible...depende, y mucho. No entraremos en el capítulo de las roturaciones de bosques y ecosistemas primigenios para pasto y agricultura a lo largo de los milenios, nos centraremos en la persecución, el odio visceral hacia los competidores, casi cualquier tipo de depredador, que ha venido totalmente ligado de la mano de la ganadería, y si no se extinguieron con anterioridad los grandes carnívoros que aún quedan, fue porque no se pudo, que cobros de recompensas, edictos, leyes y proclamas, nunca faltaron.
      Tampoco creo, pues, que se pueda llegar al punto de afirmar que si hoy queda la naturaleza que queda, debemos darle las gracias a la ganadería extensiva, ni muchísimo menos.
      (Sigo en otro comentario, que aquí ya no me cabe más...)

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    2. Si hoy queda la naturaleza que queda, es porque el ritmo de destrucción aún no ha llegado a su cénit (tiempo al tiempo), y sobre todo, porque gracias a Dios, desde hace ya algunas décadas, un nuevo sentimiento, una nueva visión sobre la importancia de conservar el lugar donde todos vivimos, el planeta Tierra, ha ido calando entre la sociedad a escala global, dando pasos contra un río desbordado que ya nos arrastra por todas partes.
      Por otro lado, sí estoy totalmente de acuerdo en que no todo el mundo es igual, por supuesto que no, pero no me puedes negar que a día de hoy, al colectivo de ganadería en extensivo le hace falta un profundo lavado de cara ante la sociedad, al menos en tanto en cuanto se refiere al lobo, o al oso, sin entrar ya en cuestiones como la colocación de venenos o la quema de bosques para pastos.
      Del mismo modo que no creo ni mucho menos que todos los políticos sean corruptos, por ejemplo, tampoco creo que todos los ganaderos se levanten con el cuchillo y el mechero entre los dientes con el único objetivo de acabar con la fauna silvestre y con los bosques para el cobro de subvenciones por pastos, pero al igual que en el primer ejemplo, cuando los casos pasan de mera anécdota indeseada a sucesos frecuentes en el día a día, de forma más generalizada, se impone una profunda reflexión.

      No me valen tampoco, bajo ningún concepto, las proclamas absurdas y engañosas de que si aquí o allá, jamás hubo losbos u osos. Falso, eso es falso e interesado, y por lo tanto, no puedo admitir "cortijos" o cacicadas para con nuestra Naturaleza con soflamas anacrónicas al estilo de "declarar comarcas o provincias libres de lobo"...

      En cualquier caso, créeme que ha sido un verdadero placer haber compartido impresiones contigo, puede que con algunos puntos más distantes, y otros más cercanos.
      Quiero pensar que quizás puedes dedicarte a algo relacionado con la ganadería en extensivo, por eso, con más motivo y razón aún, te vuelvo a dar las gracias por tu participación, animándote a comprender que cada día más, muchos de nosotros tenemos una visión que entiende totalmente necsario el restablecimiento de la biodiversidad y de los ciclos naturales, y que buena parte de los problemas podríamos solucionarlos entre todos con un poco de amplitud de miras, y cierto compromiso con la naturaleza que nos rodea.
      Y, no nos equivoquemos, puede que en estos casos del lobo o el oso, sea algo que os atañe más directamente a los ganaderos, pero conste también que hay un sinfín de aspectos que atentan, y mucho, contra el medio, en el día a día de todos aquellos que no lo somos, y que también incumplimos, o lo que es peor, hasta los desconocemos por completo, así que vaya también por delante mi autocrítica en este sentido.

      Un saludo cordial.

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    3. Gracias por contestar y hacerlo de tan agradable forma.

      No, no me dedico a la ganadería, ni mucho menos. Lo que si es cierto es que me he criado en el campo y he convivido con muchos de sus aspectos mas intrínsecos, en lo bueno y en lo malo. A dia de hoy me dedico de forma ludica y profesional a intentar protegerla.

      Como bien dices, somos parte de la naturaleza. Naturaleza que a su vez se ha ido modelando desde hace miles de años por nuestros antepasados.

      Es verdad que la ganaderia "en negativo" fue lo que fue. O quiza no. Nosotros, sin pretender faltar al respeto a nadie, vivimos en un mundo "civilizado" donde no tenemos que mancharnos las manos para comer. Donde Sin "alterar" lo mas minimo el ecosistema podemos tener hasta un filete de canguro en nuestra nevera por un modico precio. Pero no a si nuestros antepasados, gracias a los cuales hoy estamos aqui.
      Aun asi, me parece un poco atrevido "asumir, entender y abalar" el mal llamado progreso humano y, desprestigiar, en cierto modo, nuestra forma de susitencia mas arraigada, aquella que nos dio la vida, con quien sabe si mas contras que pros, o al reves.

      A mi entender, es mas antiecologico, antinatural y por tanto nocivo para todos, la continua ampliacion de cualquier gran urbe para satisfacer nuestras necesidades, como puede ser Madrid con todod lo que ello supone, que una quema prescrita para la regeneración de pastos en Pirineos.

      Es cierto que siempre habra manos corruptas, personas sedientas de poder y dinero que no vean mas alla del fondo de su cartera donde el resto del mundo es un lugar donde y con el que especular. Siempre habra quien, con aras de satisfacer sus necesidades e intereses ensucien el nombre de cualquier colectivo, afectando de manera significativa al resto de ese mismo colectivo y por tanto a la sociedad, de manera tanto directa como indirecta. No todos los políticos son corruptos, no todos los cazadores son unos sinvergüenzas ni todos los ganaderos unos interesados. La sociedad actual esta llena de perjuicios impuestos por dogmas, que priva de libertad de expresión y respeto pero que sin embargo lo exige.


      Como bien dices, quiza quede la naturaleza que queda por que hemos sabido pararla a tiempo, pero... que hay de cierto en esto? realmente son los habitantes del campo los culpables directos de este desbarajuste? bien es cierto que sin la presión ejercida por parte de la sociedad realmente conciencida con el medio, hoy el campo estaria lleno de puertas, terratenientes y fincas privadas donde se cometerían verdaderas salvajadas (mas si cabe). Pero, y si dejamos de lado la ganaderia, la agricultura o la caza. Y si centramos nuestra atencion en los campos de golf, las estaciones de esqui, las urbanizaciones a pie de playa o los incendios provocados en aras de calificación. Son muchos los despropósitos permitidos y promovidos.

      La sociedad crece cada dia mas. Vivimos mas y exigimos mayor calidad de vida. La demanda de alimentos es cada dia mayor. Aunque lo que mas nos llena la boca, es que la sociedad cada vez mas urbanizada esta cada dia mas concienciada con el medio ambiente y es cada vez mas intolerante con el sufrimiento animal.

      Y digo sufrimiento animal por que es ironico que mientras defendemos lo antinatural de la caza, por ejemplo, muchas veces desde el conocimiento real y datos cientificos y otras muchas desde la falta de respeto y los perjuicios impuestos por "referentes" del conservacionismo, somos complices de la muerte de millones de animales estabulados durante toda su vida o la perdida de biodiversidad constante a razon de la agricultura antiecologica actual.

      Quiza sea una postura un tanto radical, o quiza no. Quiza solo sea la realidad y haya que asumirla.

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    4. Hola anónimo, gracias de nuevo por tu participación.

      Es muy interesante tu comentario, porque da pie a un sinfin de matizaciones a todo lo que expones.
      Estaré encantado de responder punto a punto, dando mi opinión al respecto de cada uno de tan importantes aspectos, al menos una breve pincelada.
      Son muchos, y todos tienen su crítica, efectivamente.
      Hablas de ganadería tradicional extensiva, del presente, de la agricultura, de las urbes, de los pueblos, de la caza, de la ganadería intensiva, del animalismo, del ecologismo, del conservacionismo, de los campos de golf, de las estaciones de esquí, de incendios para recalificación, y hasta de realidad humana...¡Caramba!, habría para llenar todo un blog de entradas...
      Lo dicho, en cuanto pueda sentarme con un poco de tranquilidad, en los días que vienen, encontraré el hueco para ir desmenuzando un poco, y separando lo que a mi entender sería el grano de la paja, bajo mi concepción de lo que pienso como objetivo del conservacionismo, o lo que puede servir realmente a tal efecto, y lo que no son sino añadidos o distintas interpretaciones que se pierden en otras cuestiones.
      Estos días que vienen, que tendré algo más de tiempo libre, lo vamos viendo, aunque sea por encima.

      Saludos.

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    5. Bueno anónimo, lo prometido es deuda. Voy a intentar dar mi punto de vista a todas esas cuestiones interrelacionadas en un todo, aunque no va a ser fácil, en unos pocos comentarios.
      Mucho de lo que expones ya lo traté en las primeras entradas del blog, te animo pues a leerlas si te apetece.
      Me voy a permitir la licencia de colocar enlace, puesto que me enlazo a mí mismo:

      http://tierrasylvana.blogspot.com.es/2015/01/la-historia-que-quiero-contar-nunca-tal.html

      http://tierrasylvana.blogspot.com.es/2015/01/la-historia-que-quiero-contar-la.html


      Bien, para empezar a abordar el todo, cabe partir, en mi opinión, siendo plenamente conscientes de las variables espacio y tiempo.
      Conocer e intentar comprender el pasado, de la propia Tierra y la Humanidad, asimilar el presente en toda su realidad, y proyectar un futuro teniendo en cuenta o tomando como base los anteriores.
      Desde esta perspectiva podemos entendernos mejor como lo que somos, un producto más de la Naturaleza, surgido en La Tierra, a partir de una Evolución que se pierde en la noche de los tiempos, miles de millones de años antes de nuestra aparición.
      Nuestra irrupción como Homo sapiens ha conllevado una brutal dinámica de cambio a las que hasta entonces, eran las pautas que podemos entender como “normales”, pero siempre asumiéndonos como lo que somos, un componente más en esta evolución del planeta.
      En nuestra carrera evolutiva, hemos llegado sin duda a lo más alto, nunca jamás antes una especie doblegó de tal forma al medio natural para su propio beneficio, y en un lapso de tiempo brevísimo, ínfimo, a escala geológica.
      Ya dejamos nuestra huella al salir de África, cuando fuimos ayudando a extinguir, o extinguiendo directamente, a un sinfín de especies, géneros o nichos, que durante millones de años, siempre habían poblado los distintos continentes e islas.
      Pero el salto definitivo para alterar la normalidad fue la adopción del sistema agrícola-ganadero.

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    6. A partir de la adopción de la agricultura y ganadería, nuestra proyección en el planeta fue inversamente proporcional al de buena parte del resto de especies.
      Los excedentes permitieron muchos avances a la humanidad, asentada ahora en poblados que poco a poco derivarían en ciudades que más tarde se convertirían en civilizaciones e imperios, por casi todos los rincones del Globo.
      No voy a resumir aquí diez milenios de humanidad, porque sería imposible, y además, más o menos todos conocemos la historia.
      La humanidad fue avanzando, en un progreso que siempre tuvo su lado positivo, y también su lado negativo.
      Y así, hemos llegado hasta nuestro presente.

      ¿Qué ha ocurrido?. Pues básicamente que la Humanidad no conoce límite en su conquista, no hasta hoy al menos, y esto se traduce en una sobrepoblación a escala planetaria de más de siete mil millones de humanos, que en un siglo, podrían llegar según estimas hasta los once mil millones.
      En definitiva, los modelos que servían para mantener a la población, hace apenas unos siglos, debido a los avances y mejoras respecto a la esperanza de vida, la ciencia y la tecnología en los últimos doscientos años, hoy empiezan a dejar de ser válidos, y en un futuro, serán del todo inviables.
      No te quepa la menor duda, esto no tiene freno, ni nadie debería querer que lo tenga, ni nadie debe decir a otro tú no cabes ya aquí.
      Pero lo que la Humanidad está obviando, es que aunque no se lo acabe de creer, forma parte de un todo, del gran entramado natural, y aún no puede escapar de él.
      De seguir así, sin ninguna duda, el final llegará, no sé si definitivo, o en forma de gran debacle humana, aunque la especie no llegue a desaparecer, algo que por otro lado no supondría otra cosa que seguir la dinámica de la evolución planetaria, con sus apariciones y desapariciones.
      Evidentemente, esto, a nosotros, como parte directamente implicada, no nos conviene…
      Empezando a ser conscientes de ello en las últimas décadas se ha intentado concienciar al respecto desde el ámbito conservacionista, también llamado ecologismo, aunque estos conceptos primarios, han ido desvirtuándose o alcanzando interpretaciones y sentidos muy dispares o distintos con el paso de los años, incluso al servicio de ciertas corrientes ideológicas.
      Es difícil para la mayoría de la población del planeta entender, o encontrarle un sentido a algo abstracto que no se comprende en su interrelación con el todo, en el efímero paso de un humano por lo que conocemos como vida.
      Así que la mayoría se queda en las cosas del presente, y muchos optan por aquello de…”para lo que me queda en el convento, me....dentro”, ya sabes.

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    7. La clave, en mi opinión, va a estar en la confianza y apoyo que nos demos a nosotros mismos, a los humanos, a nuestra vertiente positiva, plasmada en nuestra grandeza, en nuestra inteligencia, en nuestra capacidad de superación, a través de los avances científicos. No sólo la ciencia, pero sí ésta como imprescindible y eje principal, es la única vía de escape para que la especie humana siga progresando desde el nivel alcanzado, hasta metas mucho más altas.
      Llegará, si nos dejamos tiempo y creemos en nosotros, llegará el tiempo en el que el alimento podrá fabricarse en laboratorios, probablemente a través de pastillas que nos mantendrán durante semanas o meses, sin necesidad de hacerlo como lo hacemos hoy.
      Llegará también el día en que seamos capaces de poblar otros planetas, cuando éste no de más de sí.
      Y esto no es nada grave ni alarmante, forma parte de nuestra trayectoria. ¿Por qué había de quedarse Sapiens en África, por qué había de hacerlo Colón en Europa, por qué tenía que quedarse Amstrong en U.S.A.?...No. Somos así, y si nos damos tiempo, así seguiremos siendo.

      Conseguiremos además prolongar nuestra esperanza de vida probablemente al doble que la actual, cerca de los doscientos años, en un tiempo que, a escala geológica, está a la vuelta de la esquina. Ya lo hemos hecho. En el Paleolítico, aquél que llegaba a 40 podía considerarse un anciano, hoy la media en España rebasa los 80…

      Pero hoy por hoy estamos donde estamos, y seguimos dependiendo enormemente del entramado en el que habitamos.
      Además, somos capaces de entender que las maravillas evolutivas que nos han acompañado y nos acompañan, son dignas de admiración, respetables, forman también parte de nosotros, de nuestra trayectoria, y pudieran ser claves en el futuro, tanto aquellas que ya nos son de grandísima utilidad, como aquellas de las que aún desconocemos para qué lo puedan ser.
      En tanto en cuanto llegue el día en que podamos controlar mucho mejor nuestro imparable avance, entendiendo como control el conseguir vías alternativas, queda claro que es totalmente necesario encajar la realidad presente, el momento actual en el que nos encontramos, pero buscando una sostenibilidad o compatibilidad con cuanto nos rodea, que estamos llevando ya a extremos que pueden volverse, y de hecho ya se están volviendo claramente en nuestra contra, afectando a una parte importantísima de la población mundial, y a otra que, en un futuro que está a la vuelta de la esquina, también irá sumándose.

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    8. Pero bueno, tendría para mil comentarios más y no acabaríamos de centrarnos en los puntos concretos que ponías sobre la mesa…

      Nuestra forma de vida más “arraigada”, aquella que “nos dio la vida” (más bien el avance o progreso), tuvo su tiempo, su momento, en esa dinámica espacio temporal humana.
      Hoy, empieza a dejar de tener sentido, mañana habrá dejado de tenerlo por completo, porque es totalmente inviable para nuestro propio progreso como especie. Esto, hay que ir empezando a entenderlo ya, ahora, para afrontar mejor el futuro.
      Las urbes, las grandes urbes…Las grandes ciudades no sólo son, sino que podrían ser, una parte clave y fundamental en una recuperación más sostenible del planeta. Soy un completo convencido de esto.
      Plantear esta cuestión en y desde el momento actual, corre el riesgo de no ser comprendido en toda su magnitud por quienes no viven en ellas, claro está.
      Es tremendamente difícil plantearlo en abstracto, en el presente, desde nuestro “ahora”, de cara al futuro más o menos lejano, pero no te quepa ninguna duda, estoy plenamente convencido de que así sería deseable y bueno para la humanidad.
      Fíjate que se sabe que, toda la población mundial actual tendría cabida en una ciudad del tamaño de Texas, que más o menos, viene a coincidir con el de la Península Ibérica.
      Agrupar y crecer en vertical, y no en horizontal, ahí podría estar la clave de la compatibilidad.
      ¿Te has parado a pensar que para llegar a cualquier poblado, masía, aldea, pueblo, o pequeña ciudad, se necesita un sinfín de infraestructuras, y que una vez allí, toda la población va a querer alcanzar los mismos logros de los que gozan las ciudades con el tiempo, y que siguiendo ese modelo, toda pequeña aldea alcanzaría en el futuro el estatus de ciudad pequeña, y así sucesivamente…?, ¿crees acaso que la mayoría no querrá alcanzar ese grado?, ¿dejaremos entonces algún metro cuadrado en el futuro sin nuestra huella?...

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    9. Respecto a la especulación, a las intensificaciones…bueno, todo va muy ligado, y ese, es otro cantar.
      Ahí es donde debería comprenderse que se necesitaría dejar vastos espacios “poco explotados”, con los impactos imprescindibles, e intentar reagruparlos también alrededor de las grandes ciudades.
      Siempre habrá transformaciones en beneficio directo de la humanidad, como por ejemplo, las que expones de ocio, eso es y será inevitable.
      Pero, una vez más, ¿te has parado a pensar por qué en el valle “X” hay una estación de esquí, y entonces también quiere la suya el valle “Y”, y viendo esto, también quiere una el valle “Z”?...Población dispersa, necesidad de alcanzar el mismo grado que el vecino. Progreso hasta el último rincón, con lo que conlleva, a pesar de que, para que lo consigan “cuatro”, se ha de destrozar todo un valle.
      Todo pueblo quiere su carretera de acceso, sus torres de electricidad, sus “estaciones de esquí”, sus centros comerciales, sus industrias, sus hoteles…Y esto va a ser así pongamos como nos pongamos, es de pura lógica, y del todo comprensible.
      Evidentemente no es lo mismo agruparlo alrededor de un enorme espacio machacado para la naturaleza, pero concentrado, que ir dispersándolo por todo un país, machacando toda la naturaleza que queda, desconectándola, ahogándola.
      Ya sé que es muy difícil contemplar esto desde el presente, pero hay que hacerlo asumiendo una realidad, aunque sólo sea para formarse la imagen.
      Llevándolo a la exageración, para hacerlo comprensible, por ejemplo, lejos de una Castilla llena de aldeas, pueblos, ciudades medianas y ciudades grandes, yo preferiría un Gigantesco Madrid, que en lugar de tener 3 millones de habitantes, tuviera 5’5 millones…Y el resto, territorio natural, y no infestado y cortado por la huella humana.

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    10. Bueno, de momento voy a parar aquí. Cuando tenga otro rato sigo.

      Lo que sí me gustaría es que todo esto se entendiera desde el marco en el que se tiene que entender, como planteamiento de idea de lo que uno piensa que sería lo más acertado de cara a un futuro, pero del todo inviable a día de hoy.
      Yo mismo soy el primero que va a una casa del campo, con esto lo digo todo.
      Pero es bueno que la humanidad, de forma global, empecemos a plantearnos las cosas del más allá presente, a largo plazo, aunque parezcan ahora ciencia-ficción, y aunque de momento sólo podamos actuar sobre pequeños puntos concretos de la realidad actual.

      Lo dicho, sigo en otro rato con el resto.

      ¡Saludos!.

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    11. Bueno anónimo, sigo un poco más con el tema.

      Bien, es evidente, entonces, que a día de hoy, las cosas están como están.
      Es necesaria la regulación y la aplicación a rajatabla de medidas en aras de la conservación del Planeta en que vivimos... Pues claro, por supuesto, nadie puede ni debería obviar este punto.
      Recalificaciones, especulaciones urbanísticas, incendios intencionados, infraestructuras masivas, campos de golf o estaciones de esquí…Es muy difícil echar abajo lo que ya existe, pero al menos, sí se puede, desde el presente optimizar lo que ya hay, y no “expoliar” más a la naturaleza allí donde aún no lo hay, como primera medida.
      Más bien hay que ir apostando por todo lo contrario allí donde empieza a ser posible otro modelo de coexistencia o respeto a “lo natural”, en los sitios en que esta presión humana ha decaído, por diversos motivos.
      Precisamente uno de los ejes fundamentales de este blog es hacer protagonista al concepto “rewilding”, que es justamente lo contrario a todo eso antes comentado, se trata de “recuperar”, “reconstruir naturaleza”, “resilvestrar espacios”…
      Por tanto, como se podrá comprender, no es lo mismo tratar de actuar en un cinturón denso, de concentración humana, contado en cientos de miles o millones de habitantes, que hacerlo en una comarca donde la dinámica es justo la contraria, el despoblamiento, el abandono…una ocasión única de ir avanzando a la hora de recuperar áreas más “naturales”, o de menor impacto de la huella humana.

      Por eso es fundamental entender que esos “cuatro” (comparativamente hablando) que actualmente aún se encuentran en estos territorios que se van proyectando como imprescindibles para conservar espacios silvestres, de salud medioambiental más o menos aceptable, no pueden ni deben condicionar el interés general de todo un planeta, por muy arraigados que se sientan, o por mucho derecho ancestral que crean guardar en su “memoria de lo humano” en esas áreas, entendida como “lo tradicional”.
      No pueden ni deben condicionarlo al menos al punto de no encontrar una compatibilidad presente, una sostenibilidad, pero con todo su sentido, y no basada en una palabra o término vacío.

      ¿Es acertado entonces eso que últimamente escuchamos tanto de “revitalización del mundo rural”…?.
      Bajo mi punto de vista, tratando de volver a los modelos pasados, no, evidentemente no.
      Cuando te has referido a las distintas actividades “tradicionales” como ganadería extensiva, agricultura o caza, hay que matizarlas, pues, para comprender qué se debería aceptar o asumir, desde este nuevo tiempo, y aquel otro hacia el que vamos, como actividades sostenibles y compatibles.

      De entrada, vamos a olvidarnos del concepto “animalismo”. Para mí no tiene demasiado sentido. Respeto a aquellos para los que sí lo tiene, pero, sin desear el mal por el mal, o el sufrimiento por el sufrimiento a ningún ser vivo, no lo entiendo como eje fundamental para el conservacionismo, para la sostenibilidad y compatibilidad para con un medio saludable, con la representatividad general, global, de especies, en su interrelación, que no de individuos, de forma “humanizada”.
      Así que procuro dejarlo siempre en el lugar en el que considero que está, como concepto surgido desde lo humano que pretende extrapolar ciertos sentimientos propios de especie a un entramado en buena medida distinto.
      Somos humanos, sí, ya lo he comentado varias veces, y como tales, nuestra propia idiosincrasia lleva parejo el provecho de los recursos naturales que la Naturaleza nos ha brindado, desde nuestro nacimiento como especie, incluidas las especies animales.
      Así como el ciervo se alimenta de la hierba, y el lobo caza ungulados, los humanos lo aprovechamos prácticamente todo, ayer, hoy, y seguramente mañana.

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    12. Te voy a poner el ejemplo, en este sentido, de la ganadería en extensivo.
      Frecuentemente estamos acostumbrados a escuchar dictámenes como éste, seguro que a todos nos suenan bastante:

      Madrid debe eliminar más de la mitad de las cabras (salvajes) del Parque Nacional de Guadarrama".

      "...Según las estimaciones de los expertos, la población óptima de la cabra montés debería rondar los 1.500 ejemplares". "...El último censo, elaborado en 2014, cifró en cerca de 4.000 ejemplares". "...se previó la muerte del 75% de los animales que sobran, mientras que el 25% restante se capturará vivo para ser trasladado a otras reservas nacionales".
      ...El Gobierno regional ya expuso el año pasado la necesidad de intervenir para evitar problemas futuros para algunas especies de fauna y flora".
      "...Según los estudios que se han realizado hasta la fecha, esta situación de superpoblación podría provocar un impacto irreversible sobre el medio y sobre la propia especie".
      "...A ellos se suman otros problemas de regeneración de la vegetación y aparición de procesos erosivos que afectan a especies de flora endémica y protegida, muchas de ellas especies únicas por las cuales la Sierra de Guadarrama fue declarada Parque Nacional. También se teme el desplazamiento de otras especies de fauna con las que la cabra comparte territorio".

      Es decir, cuatro mil cabras montesas salvajes suponen un problema para otras especies de fauna y flora, procesos erosivos que afectan a especies de flora endémica y protegida, etc...
      Sin embargo, no deberíamos perder de vista las "distintas varas de medir", para tener bien claros los supuestos criterios y las supuestas "amenazas" al medio de las especies:

      "La Comunidad de Madrid apuesta por la ganadería extensiva como herramienta para la gestión y la conservación del futuro Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama. Así lo ha destacado el consejero de Medio Ambiente y Ordenación del Territorio, Borja Sarasola durante la visita a una explotación ganadera extensiva situada en los alrededores del futuro Parque Nacional.
      Entre los beneficios que se le atribuyen a la ganadería extensiva sobre el medio natural destacan el mantenimiento del paisaje y la diversidad de hábitats; la mejora de la estructura y composición del suelo, ya que mejora su fertilidad y es un importante agente en la diseminación de semillas, al tiempo que evita la erosión.
      Además, según ha explicado, su aprovechamiento estimula la producción, ya que las mejores especies de pastos son además las mejor adaptadas a intensidades fuertes de pastoreo". La importancia de la ganadería de la zona del área de influencia del futuro Parque Nacional queda plasmada en su número, dado que 839 explotaciones, casi una cuarta parte del total regional, se encuentra situada en esta zona, que supone un 9,6% de la superficie total de la Comunidad deMadrid.
      Además, en ese entorno, hay presentes 59 explotaciones ganaderas que comercializan bajo la IGP 'Carne de la Sierra de Guadarrama', por lo que hacen uso de los pastos del Parque Nacional un total de 8.227 cabezas de ganado bovino”.

      "La cabra de Guadarrama se ha venido explotando tradicionalmente en la zona del Sistema Central (Sierra de Guadarrama).
      Es una raza de doble aptitud productiva carne – leche, muy rústica y perfectamente adaptada al medio en que se desenvuelve. Es capaz de aprovechar terrenos de serranía de difícil acceso y poco aprovechables por otro tipo de ganado, soportando bien el clima frío y lluvioso que caracteriza su zona de explotación.
      Los animales salen diariamente al pasto donde aprovechan todo tipo de vegetación, desde hierba y arbustos hasta ramas de los árboles según la disponibilidad del terreno y de la época del año"...



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    13. ¿Qué distintas visiones sobre animales que mantienen las mismas costumbres en el medio, no?...
      ¿Y qué calificativo se quiere dar a esto?...¿Sostenibilidad?, ¿compatibilidad?. Un poco de seriedad, por favor.

      Durante 2013 se han tramitado 14 expedientes referidos a ataques de ganado, 13 en ovino y uno en bovino, lo que causó la muerte de 28 ovejas y un ternero dentro de una cabaña de 40.301 ejemplares de bovino y 16.367 de ovino repartidos por toda la posible zona de influencia del lobo en la vertiente madrileña que linda con Segovia. Además, en esta zona se da la presencia de 3.608 cabras en 66 explotaciones y 1.979 equinos en otras 196 ganaderías.

      Digo yo que más de 62.000 efectivos de ganado doméstico en la zona también serán un problema ¿no?, ¿o lo son únicamente las 4.000 cabras montesas?, ¿o ninguna de esas presencias suponen en realidad problema alguno?.

      ¿Puede argumentarse tal alarma o histerismo contra el lobo en un índice de depredación de 29 casos (veríamos en qué condiciones de vigilancia y prevención...) sobre 62.000 cabezas de ganado? ¿Ante tal argumento, se puede pensar en otra cosa que no sea el refuerzo inmediato de la población lobera en su hábitat natural?
      Ejemplos como éste los hay “a patadas a día de hoy”.

      Se habla de la excesiva abundancia de ungulados silvestres (pero no se quiere ni escuchar la palabra lobo, controlador natural), que si sobran, que si unos compiten con otros autóctonos por ser alóctonos, como el supuesto caso del arruí en el sur,al que hay que erradicar, y al resto controlarlos atendiendo a sus cifras…Pero, una vez más, no pasa nada si se trata de esto otro:

      “La cabra malagueña, una raza que protege contra el fuego y modela el paisaje.
      Se ha estimado en 200.000 cabezas y más de 1.500 ganaderías la cifra global de este animal en la provincia andaluza.
      “Actúan como podadores naturales del campo”, ha asegurado el experto, quien destaca que la belleza de algunos de los paisajes es fruto del pastoreo. En este sentido, la cabra malagueña es “generadora de biodiversidad”, debido a la dispersión de las semillas que ingiere”...

      ¿Crees que me puede importar entonces que la ganadería pase por la actividad intensiva, fijándome en los individuos animales, cuando evidentemente, de este modo, dejaría de afectar a todo el entramado natural una provincia; vegetación, ungulados silvestres y vuelta de predadores?...
      Multiplica esto por todas las provincias, especies y espacios del resto del país…
      Si no se acepta la coexistencia, la compatibilidad, con TODO el círculo ecológico, con todo el entramado, la ganadería extensiva no cabe ni tendrá cabida en ese futuro que viene. Quita mucho más que da.

      En los próximos comentarios, me centraré más en la actividad agrícola y en la cinegética.

      ¡Saludos!.

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  5. Excelente articulo Miguel,en Catalunya tambien hay grandes reticencias y miedos a la reintroduccion del lobo.El ultimo lobo fue abatido en els Ports de Tortosa-Beseit(sistema Iberico) en 1929,ultimamente se han avistado algun lobo en las cabezeras del Ter y del Freser,en pleno Pirineu gerundense.Para el proximo 16 de diciembre hay convocadas diversas manifestaciones por parte de organizaciones agrarias y ganaderas en cinco ciudades del Pirineo catalan en contra de la reintroduccion de osos y lobos en nuestras montañas...y mientras especies como el jabali o el corzo continuan proliferando,otorgandose los cazadores los unicos capaces de regular la poblacion de estos herviboros k incluso ya se ven en nucleos urbanos como en la propia Barcelona.Soy excursionista k frecuenta Els Ports de Tortosa o el Pirineu de Lleida y encuentro lamentable tener k encontrarme un rebaño de vacas abandonado a su suerte en la cota 1000 o 2000 de ambos sistemas montañosos,ganaderia extensiva k convierte un precioso valle pirinaico en una granja al aire libre...eso que ambos lugares son parques naturales...no hay otra forma de que toda esa ganaderia extensiva se alimente con los pastos de los valles sin necesidad de subir hasta los 2000 metros para pastar...porque unas pocas explotaciones ganaderas se tienen k apropiar de las montañas y pequeños valles de nuestros sistemas montañosos...y porque la reintroduccion del lobo despierta tantos recelos y miedos por parte de estos colectivos,ademas de los cazadores?cuando ademas hoy en dia y si la administracion se implicara se podria tener localizado todos los lobos introducidos mediante las nuevas tecnologias...saludos desde la Tarragona interior

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