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miércoles, 14 de enero de 2015

EL CENOZOICO: LA ERA DE LOS MAMÍFEROS.




Para entender mejor el concepto rewilding es más que aconsejable partir de la comprensión global de la presencia de mamíferos en La Tierra a lo largo de su existencia.
La sucesión de cambios en el clima y en la propia distribución de los continentes a escala geológica nos ayudará a asimilar la evolución de los ecosistemas a través del tiempo, y por ende, conocer cómo fueron los procesos de relevo de las especies que hasta ellos llegaron, en conjunto y con su dinámica, bien por migración, bien por evolución adaptativa, en esos avances y retrocesos.
En el post sobre el Cuaternario, por ejemplo, vimos cómo la alternancia de etapas cálidas y frías ha sido una constante en el tiempo que ha definido el transcurrir del último Período que comenzó hace unos dos millones y medio de años, en el cual aún nos encontramos. 
Uno de los primeros pasos para tener amplitud de miras desde nuestro presente es borrar de la mente el cliché establecido. Un estereotipo que, en nuestro limitado alcance de concepción temporal a escala humana, parece tomar como punto de partida de la “normalidad” natural y actual el inicio del Holoceno, es decir, la etapa interglaciar en la que hoy nos encontramos y que dio comienzo hace unos 12.000 años, con el fin de la última glaciación.
Nosotros, en clave humana, hemos tomado como referencia ese aleatorio punto de partida suponiendo que, el mismo, refleja el paradigma absoluto de la norma, de lo natural, de lo potencial, tomando una muy limitada estabilidad, con sus climas, sus ecosistemas y sus especies, desde ese momento y hasta hoy. 
Nada más lejos de la realidad.

Ese “contador a cero” de hace 12 o 10.000 años comenzó su andadura muy condicionado ya por nuestra propia presencia, nuestras acciones, nuestro impacto, y continúa hoy en día su propia dinámica sumada a la nuestra.
Con toda seguridad la etapa holocénica interglaciar en que vivimos tendrá sus diversos picos climáticos e irá variando en tiempo geológico hacia otras etapas, como siempre sucedió.

Pero antes de volver a retomar en mayor profundidad el Cuaternario, veamos una imágen algo más ampliada que nos ayudará a comprender mejor todo cuanto iremos tratando más adelante.
 
Para no perdernos demasiado en la noche de los tiempos a través de nomenclaturas farragosas de difícil comprensión, vamos a resumir partiendo de hace 65 millones de años, cuando la Era Mesozoica terminó con el colapso producido seguramente con la caída de un enorme meteorito que originó los cambios que a la postre significaron el fin del tiempo de los dinosaurios.
Desde entonces, geológicamente hablando, dio comienzo la Era Cenozoica, la Era de la supremacía absoluta de los mamíferos, nuestra Era. 


Desde sus inicios, hace más de 65 millones de años, el Cenozoico fue atravesando una serie de Períodos, cifrados en millones y millones de años, que alternaron a su vez Épocas más o menos definidas y que también hemos subdividido en Edades para poder estudiarlas mejor.
Los cambios constantes, no sólo en el clima sino en la misma evolución de la tectónica de placas, fueron configurando la distribución de las masas continentales hasta llegar a su estado presente, que más o menos estaba ya definido a grandes rasgos cuando dio comienzo el Período Cuaternario. 
También sus variados ecosistemas fueron cambiando en una alternancia de tiempos fríos y cálidos que mantuvieron siempre su correspondiente fauna.

Algunos representantes de la fauna norteamericana del Oligoceno.

Hasta hace no demasiado la Era Cenozoica era conocida como Terciario, abarcando desde hace más de 65 millones de años hasta hace 2’5, cuando dio comienzo el Cuaternario. Sin embargo, el modelo académico reciente prefiere establecer otra subdivisión que elimina la nomenclatura de Terciario, incluyendo la totalidad de épocas desde hace 65 millones de años hasta hoy bajo el nombre de Era Cenozoica, aunque mantiene, seguramente por comodidad, la nomenclatura de Época del Cuaternario desde hace 2’5 m.a., por ser la más trabajada al aparecer en ella los ancestros más directos de nuestra propia especie.
De este modo, comenzando desde nuestra Era de los Mamíferos o Cenozoico, encontramos tres grandes Períodos. El Paleógeno, que abarcó desde hace unos 65 hasta hace 23 millones de años, con tres Épocas que son Paleoceno, Eoceno y Oligoceno. El Neógeno, desde hace 23 hasta 2’5 millones de años, incluyendo dos Épocas, Mioceno y Plioceno. Y el Cuaternario (el nuestro), que comenzó como ya sabemos hace 2’5 millones de años y tiene dos Épocas, Pleistoceno (desde hace 2’5 millones de años hasta hace 12.000 años) y Holoceno (desde hace 12.000 hasta el presente).

Arsinoitherium del Eoceno.

Muchos cambios en el clima y en la misma composición y distribución de los continentes, en sus ecosistemas, y por tanto en sus comunidades vegetales y animales, se han sucedido desde el inicio del Cenozoico, sin embargo siempre encontramos una constante en todos ellos; la destacadísima representación de mamíferos con sus cientos de géneros y cientos de miles de especies que fueron ocupando a través del tiempo los distintos nichos disponibles a lo largo y ancho de La Tierra.
Sirva como ejemplo representativo el caso el Orden de los proboscídeos, que son actualmente los mamíferos de mayor tamaño sobre La Tierra.
Los proboscídeos aparecieron hace unos 55 millones de años, durante el Eoceno. Resulta muy difícil mostrar un listado de la enorme cantidad de familias, géneros y especies que se distribuyeron por África, Asia, Europa, Norteamérica y Sudamérica desde entonces.

Sólo en la Europa continental podemos citar géneros como Platybelodon, Deinotherium, Gomphoterium o Anancus, con sus diversas especies, desde el Mioceno y durante todo el Plioceno, abarcando la friolera de veinticinco millones de años.

Representantes de los géneros Platybelodon, Deinotherium, Gomphoterium y Anancus.

Llegado ya el Cuaternario encontramos sustituyéndolos u ocupando alguno de sus nichos a los géneros Mammuthus y Elephas, con el mamut meridional, que irá evolucionando hace unos ochocientos mil años en mamut de la estepa y hace unos trescientos mil años en mamut lanudo, mientras desde Elephas recki africano, evolucionaría en el Cuaternario el elefante de colmillos rectos de Europa (y también el elefante asiático actual).

Proboscídeos europeos del Cuaternario.

La misma comparativa puede efectuarse de forma bastante similar desde hace más de cincuenta millones de años y hasta prácticamente el presente con un sinfín de familias y géneros de distintos mamíferos encuadrados entre el tamaño del paraceratherium, el mayor mamífero terrestre existente del que se tenga noticia, hasta la musarañita o el murciélago mariposa conocidos en la actualidad por ser los mamíferos más pequeños.

Paraceratherium, el mayor mamífero terrestre conocido hasta la fecha.


Resumida muy por encima la cuestión de nomenclatura más o menos arbitraria del Cenozoico, y dejando una pincelada de la constante o "norma" durante millones y millones de años respecto a los mamíferos y su dinámica de ocupación de espacios, por nichos y tamaños en cualquier continente, y hasta nuestro impacto, en la próxima entrada acotaremos el tiempo y nos centraremos en la dinámica de nuestro Período; El Cuaternario.








Crédito de imágenes: 

Foto 1: Imagen libre de derechos de Wikimedia Commons.
Foto 2: Miguel Llabata.
Foto 3: Imagen libre de derechos de Wikimedia Commons.
Foto 4: Imagen libre de derechos de Wikimedia Commons.
Foto 5: Composición a partir de imágenes libres de derechos de Wikimedia Commons.
Foto 6: Composición a partir de imágenes libres de derechos de Wikimedia Commons
Foto 7: Composición a partir de imágenes libres de derechos de Wikimedia Commons.

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