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jueves, 5 de noviembre de 2015

¿LOS GRANDES CARNÍVOROS RECONQUISTAN EUROPA?...(III).




Poco a poco vamos viendo cómo la supuesta reconquista de nuestro continente por parte de los grandes carnívoros responde más a las ganas de Europa por hacer calar entre la Sociedad una visión de que existe un compromiso desde los Estados y sus Administraciones para la protección, conservación y recuperación de tan emblemáticas especies, y su coexistencia llevadera con los humanos, y no tanto a que en realidad esto sea así, no ya de forma significativa, sino siquiera en un mínimo porcentaje de credibilidad.
Hoy, y antes de centrarnos en los casos concretos de España, cerraré hablando de linces y glotones, y también haré una pequeña mención a otros carnívoros que, de alguna forma, también podrían ser incluidos actualmente entre los grandes de Europa, aun puntualizando aspectos, y a los que ni siquiera se ha mencionado en el estudio.

martes, 3 de noviembre de 2015

¿LOS GRANDES CARNÍVOROS RECONQUISTAN EUROPA?...(II).





Continuamos matizando, en la entrada de hoy, ese grandilocuente titular sobre la “reconquista de los predadores en Europa, en armoniosa convivencia con los numerosos humanos”…
Para ello, seguiremos atendiendo a las circunstancias ya explicadas en el post anterior, pero en este caso, referidas al lobo.

El lobo, competidor directo del ser humano en Europa desde tiempos que se remontan al Pleistoceno, es un formidable predador que basa su existencia en la acción conjunta, como cazador social, sumando a ello una versatilidad y adaptabilidad a circunstancias adversas que hacen de él un fabuloso superviviente.
De este modo, ni la domesticación de ejemplares, que dieron origen al perro ya en tiempos paleolíticos, ni la persecución brutal a la que se ha visto sometido por parte del hombre, han conseguido acabar con la especie, rebelde donde las haya, que asombra por su capacidad de burlar nuestro odio y aversión, recuperando terreno a poco que el ser humano deje un resquicio en su tradicional asedio constante.
El mirarnos a los ojos de tú a tú ha facilitado, sin duda, unos altísimos niveles de correspondencia y consideración entre humanos y lobos que varían del odio visceral a la admiración absoluta, prácticamente sin término medio.
Tan sobresaliente cazador no podía, pues, escapar a los planes de una especie humana que reclamaba para sí la conquista y gestión en beneficio propio de todo un pequeño continente que se cuenta entre los más poblados del planeta, en términos de densidad, y a la cabeza entre los más desarrollados tecnológica e industrialmente hablando, siendo cuna de la Civilización Occidental y cargando a sus espaldas con miles de años de historia de esas evoluciones culturales que llevaron a esta época industrial reciente.

lunes, 2 de noviembre de 2015

¿LOS GRANDES CARNÍVOROS RECONQUISTAN EUROPA?...(I)




Hace ya casi un año pudimos ser testigos de cómo prácticamente todos los medios informativos de gran calado en nuestro país, llevaban a sus páginas la noticia derivada de una publicación de la revista Science, cuyo argumento, basado en un estudio de muy diversos especialistas, se resumía en un titular bastante sensacionalista que llegaba a la siguiente conclusión categórica: “Los grandes carnívoros reconquistan Europa”.

Pero esta sentencia, en apariencia muy firme, fundada y definitiva, escondía un análisis pormenorizado que no sólo matiza, sino que cuestiona de forma muy importante ese dictamen, apuntando en una dirección bastante opuesta que, a modo de ver de muchos, pasa por alto de forma intencionada otra realidad, sobre todo la referida a la Europa Occidental, confundiendo al lector poco inmerso en estos temas, con el fin de generar una falsa apariencia de preocupación por el restablecimiento y conservación de la fauna a nivel comunitario.
En las siguientes entradas veremos algunos de esos aspectos desde una perspectiva distinta que nos ayudará a comprender por qué es necesario cuestionar el titular, para que cada uno pueda reescribirlo por sí mismo, juzgando a partir de una información que se ajuste más a la “verdad” de estas especies.

miércoles, 21 de octubre de 2015

EUROPA: GRANDES PREDADORES, LA ASIGNATURA PENDIENTE.




Nacimos con ellos, evolucionamos a su lado, y hemos llegado hasta hoy sin asumir nuestro deber como especie que, instalada en lo más alto del escalafón, tiene el premio de dominar el planeta que conquistó, pero también la obligación y la responsabilidad, en nuestro presente, de encontrar un hueco de reconocimiento, un camino de respeto, una vía de convivencia y coexistencia con aquellos que desde siempre, fueron nuestros directos competidores en el medio que nos vio crecer para alcanzar el mayor éxito.
Un respeto hacia la dignidad con lo natural, hacia la reconciliación con el planeta que nos cobijó, que nos cobija, y que pretendemos que así lo siga haciendo en el futuro, con toda su trayectoria, plasmada en su esplendor y grandeza de formas de vida.
Si desde nuestra consciencia, conciencia y madurez específica, no somos capaces de interiorizar la belleza, el valor añadido que otros seres aportan a nuestra presencia, su papel en el entramado vital del mundo que habitamos, su propia valía que suma a la nuestra y a la de nuestros descendientes, si no somos capaces de hacerlos parte de nosotros en una medida justa, de mayor presencia, en el todo que somos y seremos, será que, en definitiva, quizás no estamos a la altura, y hasta es posible que no merezcamos el honor de dominar este planeta por mucho más, y nos ocurra lo que a otras especies ya les ocurrió en el pasado.
La Naturaleza y el tiempo decidirán, en todo caso…

sábado, 17 de octubre de 2015

EUROPA: EL RETORNO DE LOS GRANDES HERBÍVOROS (V). ALCES Y SAIGAS.




Al alce (Alces alces), enorme cérvido de las regiones Paleártica y Neártica, podríamos considerarlo como uno de los últimos colosos de Europa.
Por su tamaño, de entre 2’50 a 3 m. de longitud, 350 a 450 kgs de peso., y una altura en la cruz variable entre 1’40 a casi dos metros, el alce es, junto al bisonte y el oso, un componente de pleno derecho de la maltrecha megafauna europea.
Bien merece entonces una breve entrada al hilo de las anteriores, pues es un candidato que no debe faltar en nuestro soñado rewilding a la europea.

domingo, 20 de septiembre de 2015

EUROPA: EL RETORNO DE LOS GRANDES HERBÍVOROS (IV). ASNOS Y ONAGROS.




Hemos hablado de la posible reincorporación al medio de caballos, toros, bisontes y hasta búfalos acuáticos, especies que desaparecieron de Europa en un tiempo relativamente reciente y que no presentarían una gran dificultad de adaptación a un territorio humanizado como ningún otro durante milenios.
Si los últimos grandes mamíferos desaparecidos en el continente fueron el uro polaco, en el S.XVII, el onagro y el saiga en Ucrania durante el S.XIX, y el caballo salvaje o tarpán en Rusia (S.XIX), para nuestra Península Ibérica (exceptuando a la foca monje) la referencia es el zebro, durante el S.XVI.
Llega pues el momento de tomar en consideración a una importantísima especie que no ha dejado descendientes domésticos, ni subespecies, y que ya no es posible devolver a sus antiguos dominios, por más que el tema de la clonación pueda, no obstante, abrir una vía de esperanza para un futuro aún lejano.
De momento tenemos que contentarnos con intentar comprender todo aquello que conocemos sobre el enigmático zebro y adaptarlo a aquellas especies “proxy” que mejor pudieran suplir el nicho vacío que dejó tan emblemático animal extinto de la fauna ibérica.

sábado, 19 de septiembre de 2015

EUROPA: EL RETORNO DE LOS GRANDES HERBÍVOROS (III). LAS INICIATIVAS EN MARCHA.




Si algo nos va quedando claro a lo largo de esta serie dedicada a la posibilidad de resilvestrar poblaciones de caballos y toros en el espacio europeo, es que no parece existir un consenso a la hora de definir cuál es el proceso a seguir en cuanto a los animales que deben ser tenidos en cuenta para llevar a cabo este proyecto, ni qué ámbito es el idóneo para conseguir dicho propósito.
En esta línea de trabajo se echa de menos la uniformidad de criterio impuesta por una instancia superior, de ámbito científico y gubernamental, que a nivel europeo o nacional, marque las directrices que se entiendan como más acertadas.
Y es que en primer lugar cabe preguntarse si de verdad existe o llegará a existir una voluntad decidida por parte de los organismos competentes en volver a considerar a caballos y toros como posibles componentes salvajes futuros de la fauna europea, pese a los avances que poco a poco se van consiguiendo.

viernes, 24 de julio de 2015

EUROPA: EL RETORNO DE LOS GRANDES HERBÍVOROS (II). CABALLOS, TOROS Y "REWILDING".






Tarpanes y uros, ancestros de los caballos y toros domésticos actuales, poblaron Europa desde hace más de setecientos mil años hasta hace apenas unos siglos, si bien su espacio fue ocupado anteriormente por otros representantes próximos, como équidos estenónidos y Leptobos.
El uro (Bos primigenius) desapareció en Polonia a mediados del siglo XVII, mientras que los tarpanes o caballos salvajes (Equus ferus) lo hicieron en Rusia algo más tarde, durante la segunda mitad del XIX.
Hasta época romana fueron animales comunes del medio europeo, y aún en época medieval lo seguían siendo por las inhóspitas regiones centrales y orientales del continente, poco castigadas por el efecto antropogénico de las culturas mediterráneas, más relevantes hasta entonces por su impronta transformadora de los ecosistemas.
No cabe duda de que estos dos representantes se cuentan entre los objetivos prioritarios a la hora de poner en marcha un proceso rewilding que devuelva a Europa su biodiversidad perdida en cuanto a mamíferos se refiere.
Sin embargo, lo que ya no está tan claro es cómo suplir su hueco, su vacío, a partir de las posibilidades actuales.
En mi opinión, y como directriz principal, la hoja de ruta debería pasar, antes que por ningún otro criterio, por la funcionalidad de los componentes a recuperar.
Es decir, como primer objetivo ineludible debería atenderse a la cuestión de encontrar candidatos que, de forma libre, al menos en algunos enclaves propicios, pudieran cumplir con la misma función que antaño llevaron a cabo sus ancestros salvajes.
A partir de aquí el abanico de posibilidades, matices y criterios, en uno u otro sentido, se amplia de forma considerable a la hora de decantarse por los animales que, a día de hoy, podrían reunir  los requisitos para coronarse como nuevas especies silvestres de pleno derecho de la fauna europea del presente.

sábado, 13 de junio de 2015

EUROPA: EL RETORNO DE LOS GRANDES HERBÍVOROS (I).




Bisontes, toros, caballos, asnos u onagros, alces y búfalos acuáticos, son los candidatos más valorados, entre los ungulados de gran tamaño, para repoblar los distintos ecosistemas de Europa que quedaron sin representación de sus componentes más característicos, a lo largo de los siglos, sobre todo tras la aparición de la ganadería y la agricultura y la sobrecaza.
Pero si bisontes, alces y búfalos acuáticos, apenas ofrecen dudas al respecto de qué especies deben tenerse en consideración para devolverlas a sus antiguos hábitats, toros, caballos y asnos-onagros, están envueltos en ciertas dudas que giran alrededor de esta cuestión.
¿Habría que contar directamente con aquellas especies salvajes próximas que todavía habitan hoy el planeta, como gaúres, caballos de Przewalskii y onagros? O, por el contrario, ¿deberíamos contar con descendientes domésticos, al menos en el caso de toros y caballos, para tratar de recrear las especies originales?. Y en este último caso ¿qué criterios deben emplearse para llevar a cabo estas recreaciones?, ¿criterios estéticos?, ¿económicos?, ¿ecológicos?.
Si el fin último es que estos animales se distribuyan libremente por los reductos naturales del continente, ocupando sus antiguos nichos ecológicos, ¿deberían considerarse criterios unificados, que promuevan la recreación de una especie tipo común a toda Europa? ¿O cabría dar prioridad a aspectos como la mejor adaptabilidad, según zonas, de aquellas razas que ocupan los muy diversos espacios a tener en cuenta desde hace milenios?
En próximos post trataremos de aproximarnos a esta temática, exponiendo de forma breve cómo se encuentra la situación en la actualidad y qué distintas posibilidades se abren a la hora de volver a contar en Europa, y especialmente en España, con aquellos grandes herbívoros salvajes que podrían y deberían ocupar dehesas y espacios abiertos, montes mediterráneos, cerrados bosques atlánticos, prados de alta montaña, marismas y lagunas, o estepas y desiertos.

jueves, 14 de mayo de 2015

MUNDO REWILDING: EUROPA (IX). ESPECIES PARA UN REWILDING MODERADO.




Continuamos hoy con aquellas especies que empiezan a ser aceptadas para su retorno a la vida salvaje de Europa por presentar una menor dificultad de convivencia con el hombre.
Este grupo es el más indicado para llevar a cabo un “rewilding” tipo A o moderado, que por el momento se va implantando lentamente, suponiendo un primer paso a la hora de devolver a Europa una biodiversidad perdida, centrada principalmente en los mamíferos (que han sido los más castigados por la acción del hombre) pero que a su vez conlleva el asentamiento del resto de la fauna propia del territorio.
Un territorio en búsqueda del equilibrio de ecosistemas, con mayor presencia de los componentes de la cadena trófica, que van restablecer una composición más acorde del entramado vegetal potencial, impidiendo en algunas zonas el desmedido aumento del sustrato arbustivo que, en nuestro país por ejemplo, está propiciando la desertización debido a su efecto propagador del fuego.

jueves, 7 de mayo de 2015

MUNDO REWILDING: EUROPA (VIII). RECUPERANDO LAS ESPECIES PERDIDAS.



A lo largo de las últimas entradas hemos ido avanzando por el camino a seguir para lograr una “renaturalización” del continente europeo.
Expuestas las estrategias de conectividad, a través de áreas protegidas, grandes corredores, y pasillos biológicos, hoy toca el turno de centrarnos en aquellas especies candidatas a ser devueltas a todos aquellos espacios con hábitat favorable para su retorno.

miércoles, 6 de mayo de 2015

NECESIDAD DE CAMBIOS EN LOS CRITERIOS Y DIRECTRICES PARA LA FAUNA Y SU CONSERVACIÓN.



Cuando el purismo de ideas se exagera, cuando una visión humana sobre un tema concreto se lleva al extremo, suele acabar convirtiéndose en algo límite que roza el surrealismo.
Algunos criterios de ciertos científicos y técnicos, mantenidos como guía directriz al respecto del tratamiento, categorización y consideración de la fauna, consiguen, de esta forma, contribuir a la desaparición y mutilación definitiva de las especies y espacios por los cuales se supone que velan.
Ésta, será una extensa entrada de opinión muy personal, totalmente subjetiva (que intuyo muy compartida), de aproximación a un factor que está resultando tan negativo para la fauna como inquietante para la ciudadanía, que vemos con nuestros propios ojos cómo las estrategias de conservación caen, en ocasiones, en la más absurda sinrazón, sirviendo al propósito contrario para el cual, un sistema democrático, ha confiado en sus representantes y en quienes éstos designan, para que sirvan al interés general como garantes de la conservación de un medio ambiente basado en la biodiversidad de seres vivos que son patrimonio general.
Como casi todo en esta vida, no se trata de blanco o negro, sino de un rico matiz de grises, aunque, por lo que se deja ver, quizás con muchos marengos...

martes, 5 de mayo de 2015

OTRA VISIÓN SOBRE LO AUTÓCTONO Y LO ALÓCTONO...




En esta entrada, como introducción a los siguientes post sobre puesta en marcha del “rewilding” en Europa, voy a intentar dar una visión sobre un tema, crucial, que levanta mucha pasión, no para crear controversia, sino con el fin de poder abordarlo desde otra perspectiva que normalmente no es muy tenida en cuenta, a mi juicio.
Hoy, haciendo acopio de calma, voy a pararme a reflexionar sobre conceptos de gestión puramente humanos referidos a las especies animales o vegetales, como son lo “natural”, “artificial”, “autóctono”, “exótico”, “invasor”, etc.

MUNDO REWILDING: EUROPA (VII). LA CONECTIVIDAD DE LAS ÁREAS NATURALES.




Como ya les avancé, seguimos profundizando en el concepto “rewilding” aplicado a Europa, centrando especialmente la cuestión en el ámbito de España, que es el más de cerca toca a quien les escribe, aunque las líneas maestras bien deberían ser aplicadas al marco global del continente, si es que se quiere alcanzar el objetivo final.
La estrategia principal se centra, pues, en las áreas protegidas y los grandes conectores naturales europeos, a través de corredores biológicos, sabedores de la importancia del tema, para nuestro futuro y el de quienes han de venir.

MUNDO REWILDING: EUROPA (VI). LA PROBLEMÁTICA DE LOS PARQUES NACIONALES.




Conseguir restablecer y salvaguardar para el futuro una Europa mínimamente “salvaje”, con ecosistemas bien conservados y funcionalmente aceptables a medio y largo plazo, pasa, sin duda alguna, por la mencionada estrategia de conectividad de grandes espacios naturales a lo largo y ancho del continente.
Las distintas figuras de protección de un territorio, establecidas ya en el continente, suponen pasos muy significativos hacia ese objetivo final.
De entre todas ellas destacan, por su alto grado o nivel de protección, las englobadas bajo la categoría de Parques Nacionales.

sábado, 25 de abril de 2015

MUNDO REWILDING: EUROPA (V).




A lo largo del pasado siglo XX la concienciación ambiental se fue asentando con fuerza en Europa.
El conservacionismo ha dado pasos de gigante en esa búsqueda de hacer compatible la existencia de lo que ha llegado más o menos salvaje hasta nuestro presente, para encontrar un equilibrio de la naturaleza con nuestra propia presencia e impacto.
Así, poco a poco los europeos hemos sido capaces de ir dotando de una serie de figuras de protección a nuestros entornos en un intento por garantizar la pervivencia del conjunto de espacios y especies que suponen un legado a mantener y recuperar para las generaciones venideras.
No es fácil, ni mucho menos, encontrar la sostenibilidad de esa coexistencia con lo humano en un continente tan transformado y adecuado a nuestra presencia, desde hace milenios, y aunque todavía deficientes, sin toda esta serie de pasos logrados hasta hoy habría resultado del todo imposible avanzar hacia logros mayores en el futuro.
La primera prueba a la que hemos tenido que enfrentarnos ha sido la de conservar los hábitats que albergaban la biodiversidad potencial que aún manteníamos en el continente.
A partir de la protección de esos hábitats (en distintas categorías) alguna fauna ha logrado un respiro, una bombona de oxígeno con la que seguir existiendo en el presente, y con mayor o menor éxito, y dependiendo de casos, ha sido capaz incluso de aumentar poblaciones y reconquistar territorios de presencia pasada.

domingo, 15 de marzo de 2015

MUNDO REWILDING: EUROPA (IV).




Vuelvo a retomar la sección Mundo Rewilding, hablando de Europa, después de haber ampliado la información referida al pasado de este continente incorporando muchas de las entradas expuestas en el anterior blog de El Tiempo Que Olvidamos.
A lo largo de todas estas últimas entradas hemos ido viendo algo más en profundidad aspectos sobre cuáles fueron aquellas especies que poblaron el territorio europeo desde el último interglaciar conocido, anterior al actual, pasando además por el último período glaciar y atendiendo a otra cuestión tan significativa como fue la aparición del humano moderno, su evolución cultural, y su más que probable impacto añadido sobre los ecosistemas y la fauna, especialmente en momentos críticos de grandes cambios climáticos.
En el artículo de hoy comenzaremos a determinar cuáles podrían ser esos candidatos actuales para reconstruir, en la medida de lo posible, ecosistemas completos, lo más próximos a un potencial pasado que a día de hoy, hemos perdido a marchas forzadas en una Europa esquilmada en cuanto a espacios y especies representativas, especialmente en lo que concierne a la mastofauna.

viernes, 13 de marzo de 2015

NEOLÍTICO.




Neolítico o Edad de Piedra Nueva (diferenciado así del Paleolítico) es el término empleado para definir un proceso o momento de estado cultural de la Humanidad que se caracteriza por el uso de una nueva técnica de piedra pulida asociada a la aparición de la agricultura y la ganadería.
No se corresponde con un espacio temporal concreto global, puesto que algunas poblaciones llegaron a este estadio en épocas prehistóricas mientras unas pocas ni siquiera lo han alcanzado en la actualidad.
Pero en términos históricos se entiende sobre todo como el momento en que el hombre es capaz de producir sus alimentos con independencia de la caza o la recolección (lo que conlleva a su vez un paulatino sedentarismo en detrimento del nomadismo), y suele estar asociado, o al menos así se ha intentado identificar siempre en el Viejo Mundo, con el cultivo de cereales, la domesticación de ovicápridos y la aparición del uso de la cerámica, generalizándose además los poblados permanentes que, con el tiempo, darán origen a las ciudades y las primeras civilizaciones.
Tomando esta tradicional visión como base, pretendo abordar la entrada de hoy, tratando de recomponer, muy por encima, lo que todavía es un puzle de piezas incompletas a la hora de plasmar un evento que, con toda probabilidad, nos retrotrae a más de diez mil años atrás, a un período que cambiaría, para bien y para mal, y para siempre, nuestra propia historia como especie.

ARTE PREHISTÓRICO (II): ARTE LEVANTINO.




Algo que siempre me ha llamado muchísimo la atención respecto al arte parietal prehistórico, es el enorme salto, a modo de involución, que se produce de las manifestaciones artísticas del período Paleolítico al Neolítico.
Supongo que es ésta una apreciación muy personal y probablemente no compartida por buena parte del público en general. Quizás viene motivada por mi admiración hacia el naturalismo o el hiperrealismo, pero nunca he acabado de entender por qué los humanos del ámbito franco-cantábrico, de hace cuarenta mil, veinte mil o trece mil años, eran capaces de representar un tipo de escenas y figuras que casi ponen la piel de gallina, aun hoy en día, con tal maestría y rozando la perfección en su ejecución, y sin embargo, a partir de la entrada en el Holoceno, el arte que podemos observar cae, a nivel general, en una espiral que poco a poco se va acercando al esquematismo monocromo, geométrico, simbólico, muy abstracto, dótesele de los calificativos que se quiera, pero en definitiva, un tipo representaciones que bien podrían ser efectuadas hoy en día por cualquier niño de parvulario, o como mucho, de primaria…
La entrada al nuevo período Holoceno, hace unos 11.500 años, supuso, como ya sabemos, una serie de cambios a nivel climático, de vegetación y de fauna, pero también de cultura social y material de los hombres y mujeres de la época.

MESOLÍTICO.




Vimos en el último artículo cómo el cambio de Época, la entrada al nuevo período interglaciar conocido como Holoceno, trajo consigo importantes transformaciones tanto en el clima como en el modo de vida del ser humano que, con el paso de los milenios, llegarán a ser muy significativos.
En el post de hoy veremos una aproximación hacia el camino de la domesticación, el cambio de estrategia del hombre en su paso de cazador-recolector a ganadero-agricultor, fijando la atención en una fase primaria, intermedia entre el Paleolítico y el Neolítico, que hoy es reconocida bajo el nombre de Mesolítico, o en algunos casos, como sinónimo, Epipaleolítico.
Abordar el tema del cambio en el modo de vida cazador-recolector a productor ganadero-agrícola, con la posterior evolución hacia otras fases o “edades”, presenta aún, a día de hoy, una problemática en el hallazgo de explicaciones satisfactorias que deja grandes lagunas en el conocimiento del propio pasado de la Humanidad.

sábado, 7 de marzo de 2015

LA LLEGADA DEL HOLOCENO: UN CAMBIO DE ÉPOCA.




Aunque el estudio del paleoclima de La Tierra revela que el proceso de cambio para el final de la glaciación de Würm y la entrada a un nuevo período interglaciar fue progresivo y constante ya desde finales del máximo glacial, apreciándose un aumento de temperaturas medias en torno a 1’5 º por milenio, el punto de inflexión que transformó drásticamente esa dinámica vino a producirse, como explicaba en un post anterior, hace unos 12.900 años, creyéndose actualmente que fue la caída de un gran meteorito conocido como “Cometa Clovis” lo que provocó una aceleración hacia el tránsito definitivo.
La reacción en cadena, los efectos de esa caída sobre nuestro planeta, se tradujeron en una serie de cambios y catástrofes naturales acumuladas, de enorme magnitud, producidos en lo que sin duda fue un brevísimo espacio temporal, al menos geológicamente hablando.
Si en un principio los efectos derivaron en un retorno a las duras condiciones glaciares de milenios anteriores, la consecuencia final de tales alteraciones fue precisamente la opuesta, produciéndose algún evento que liberó las corrientes oceánicas o incluso propició fenómenos como seísmos, vulcanismo y hasta el movimiento de la corteza terrestre, haciendo que el deshielo tomara una velocidad vertiginosa, modificando así la configuración de buena parte de las tierras del planeta y sus climas.
Según la Carta Estratigráfica Internacional el inicio de este cambio drástico a un nuevo ciclo tuvo una fecha muy definida, hace ahora exactamente 11.784 años.

jueves, 5 de marzo de 2015

ARTE PREHISTÓRICO (I): ARTE PALEOLÍTICO.




Imagino que, como el que les habla, cualquier persona acostumbrada a practicar el dibujo y la pintura se habrá dado cuenta a lo largo de su vida que un hecho que ocurre con relativa frecuencia es el de ver, imaginar o proyectar formas, en cualquier superficie, condicionadas por una temática que ocupe nuestros pensamientos en una determinada época.
De niño me fijaba a menudo en el estucado de la pared blanca de mi casa, en él mi imaginación descubría innumerables figuras de animales, que se superponían, y eran tan evidentes que no comprendía como resultaban inapreciables para los demás. Hubiera apostado a que les habían dado forma con toda la intención. Una cabeza de leona aquí, un caballo allá, un hipopótamo siguiendo esta línea, un oso siguiendo aquella otra…
Lo mismo ocurría cuando observaba el mármol del banco de la cocina o del baño, allí se podía apreciar con todo lujo de detalles la majestuosa figura de una jirafa, una cabra, o incluso un leopardo moteado en pleno movimiento.
Ya de adolescente la temática varió un poco, y recuerdo que las soporíferas clases de matemáticas o química en el instituto “alentaban” mi espíritu artístico, y pasaba las horas dibujando en los libros de texto, donde a poquito que me fijara, los espacios entre párrafos, gráficos o ilustraciones, ofrecían un sinfín de posibilidades donde poder apreciar la figura de mis cantantes favoritos, las curvas de Samantha Fox, una guitarra eléctrica, un teclado, etc.
Hoy en día me sigue sucediendo, y observando la mesa sobre la que escribo, distingo claramente entre las vetas de la madera la cabeza de un gran jabalí, con su ojo incluido…
Es evidente, pues, que cuando nuestros antepasados pintaron en las cavernas sintieron esa misma sensación en innumerables ocasiones, y en aquellos relieves y sombras que observaban a la luz del fuego, en sus largas noches de invierno, imaginaron y proyectaron aquella temática que era el centro de atención de su visión cotidiana, la caza de los grandes mamíferos y los misterios de la reproducción.
Pero, por encima de debatir acerca de las diversas interpretaciones del arte parietal, la inquietante pregunta al respecto que siempre queda en el aire y atormenta mi mente es; ¿por qué a partir de cierto momento y no antes?...De momento no existe respuesta fidedigna.

Veamos pues unas pinceladas breves acerca del primer arte de la humanidad.

CINCO GRANDES PASOS DE LA HUMANIDAD.



Quizás el bipedismo constituye hoy en día el principal motivo para considerar como “humano” a aquel ancestro que se irguió definitivamente para caminar (en toda la acepción del término) por el proceso evolutivo que finalmente desembocó en el sapiens moderno o ser humano actual.
De algún modo, fue la adopción de la posición totalmente erguida lo que llevó a la Humanidad hacia un salto significativo en su proceso de desarrollo específico, determinado por avances que aún hoy siguen su curso.
Desde entonces se han conseguido, al menos a mi juicio,  otros cinco grandes pasos de “lo humano” que por su alcance, pueden ser entendidos como los más relevantes, ya que posteriormente desembocarían en un sinfín de logros menores, aunque no por ello menos importantes.


Encuadrados hoy en unos períodos concretos, estos grandes pasos no surgieron de repente, perfectamente estructurados o establecidos, sino que seguramente fueron el resultado de una tradición anterior, menos significativa, que fue poco a poco afianzándose y alcanzando mayor relieve hasta constituir el definitivo avance.

miércoles, 4 de marzo de 2015

MAGDALENIENSE: EL TARDIGLACIAR.




Hace 18.000 años el clima glacial comenzó a cambiar de forma lenta, pero progresiva.
Superada la fase de mayor frío conocida en el planeta para los últimos ciento ochenta mil años, el calentamiento de La Tierra fue aumentando durante el transcurso de los milenios siguientes, favoreciendo el retroceso de las masas de hielo que habían ocupado extensas zonas de continentes como Europa.
No fue éste, por tanto, un fenómeno abrupto, ni mucho menos, sino el resultado de varios miles de años que, poco a poco, iban permitiendo el asentamiento de climas algo más húmedos, aunque todavía muy frescos, que propiciaban la expansión del bosque, al menos en nuestra península.
Los descendientes cromañones de aquellos solutrenses acantonados en la Europa Occidental durante el máximo glacial, fueron expandiendo gradualmente sus poblaciones por el continente, aprovechando los nuevos pasos generados por el deshielo.
Esta adaptación de la base poblacional europea a la nueva situación, tuvo como consecuencia la aparición del tecnocomplejo Magdaleniense, datado entre 17.000 y 12.000 B.P., que toma su nombre del yacimiento francés de La Madeleine, y que estuvo caracterizado sobre todo por lo que parece ser un notable aumento poblacional que ha llevado a algunos autores a considerar esta cultura como la “primera civilización” europea, por extenderse más allá de su núcleo original en el suroeste francés para desarrollarse desde la costa atlántica portuguesa hasta las tierras interiores de la República Checa.

SOLUTRENSE: EL MÁXIMO GLACIAL.


Tras el establecimiento del humano moderno en Europa, la fauna del continente había variado de forma considerable, coincidiendo además con la llegada del máximo glacial.
El hombre de Neandertal, dueño y señor del suelo europeo durante más de doscientos mil años, había sido pillado en horas bajas de supervivencia al límite, lo que en un espacio de alrededor de quince milenios de expansión sapiens por el continente le llevó a la desaparición, por competencia y asimilación con sus parientes "recién llegados".
El humano moderno había conocido, con posterioridad, cierta homogeneidad cultural bajo el tecnocomplejo hoy denominado Gravetiense (30.000/22.000 B.P.), en un período en que, presumiblemente, neandertal estuvo ya ausente.
Pero hacia 22.000 B.P. aquel humano moderno establecido plenamente en Europa conoció el momento más frío que ha soportado el continente en los últimos ciento ochenta mil años.
El descenso en picado de las temperaturas medias llegó entonces a diez grados por debajo de las actuales y la masa de hielos glaciares se extendió hasta ocupar casi por completo las Islas Británicas, alcanzando áreas muy hacia el sur de la actual Alemania.
Del mismo modo, los glaciares de las principales cadenas montañosas del continente aumentaron su tamaño, siendo considerables los de los Alpes, que casi llegaban a conectar con los hielos continentales de Alemania, prolongándose además por el sur hasta la costa del Mar Mediterráneo.
Este fue el período que hoy ha quedado como imagen típica de la popularmente conocida como Edad del Hielo, el tiempo de los mamuts, de los rinocerontes lanudos, los renos, los saigas y bueyes almizcleros.
El tiempo del hombre del hielo...

martes, 3 de marzo de 2015

OTROS CARNÍVOROS DE TAMAÑO MEDIO.




Finalizaré la exposición de los carnívoros citando muy por encima algunos de tamaño “medio”  presentes en Europa durante los últimos ciento veinticinco mil años.
De entre todos ellos destaca el glotón (Gulo gulo), un mustélido de buenas dimensiones cuyo peso puede alcanzar incluso los treinta kilos.
Aunque actualmente sólo habita la taiga y la tundra del extremo norte, sus poblaciones europeas llegaron a tener una distribución que se extendió hasta la mitad norte de la Península Ibérica durante el máximo glacial.

CÁNIDOS.




Los cánidos no han sido componentes que hayan salido muy malparados en la evolución y distribución "reciente" de la fauna europea.
Seis han sido las especies de este género que han habitado el continente europeo durante los últimos cien mil años. Sólo una de ellas se extinguió a principios del Holoceno, el cuón, mientras que las otras cinco; lobo, zorro, zorro ártico, chacal dorado y perro mapache, siguen viviendo todavía en tierras continentales.
El lobo (Canis lupus), evolucionado desde formas ancestrales como etruscus o mosbachensis, estuvo presente en Europa desde el Pleistoceno Medio, aunque a lo largo de tan extenso período tendría con toda probabilidad cierta variación subespecífica.
Este cánido puede considerarse en la actualidad como el gran superpredador europeo, aunque su distribución geográfica en el presente dista mucho de la que tuvo hasta hace tan sólo ciento cincuenta años.
La relación competitiva entre el hombre y el lobo en Europa, desde tiempos inmemoriales, forma parte de la misma tradición cultural, por todos bien conocida.

lunes, 23 de febrero de 2015

LINCES.





El tema de los linces resulta apasionante e incluso objeto de controversia y debate, al menos en nuestro país, porque debido a su estatus poblacional implica a la que es, con toda seguridad, la especie que más atenciones ha recibido en las últimas décadas en cuanto a protección, conservación y recursos destinados para su supervivencia.
En esta entrada, sin embargo, voy a tratar muy por encima la situación actual, a la que dedicaré más tiempo y espacio en futuros artículos, de tal modo que hoy hablaré de forma general sobre los linces de Europa desde hace 125.000 años, y en especial, de la Península Ibérica.

sábado, 21 de febrero de 2015

LEOPARDO.




Recuerdo como si fuera ayer aquellas tardes en las que por primera vez me iniciaba en el apasionante conocimiento del mundo animal. Con tres añitos cumplidos todavía no iba al colegio, así que debía correr el año 1976.
España acababa de tomar un nuevo rumbo, iniciando una andadura que, con mucha ilusión, habría de llevarnos hacia una Democracia de la que todo el mundo parecía querer ser partícipe.
Pero ajeno a tan importante proceso, mi mundo giraba en torno a la familia, y cómo no, a los animales.
Según me han contado mis allegados ya por aquel entonces sentía una atracción fuera de lo común hacia éstos, circunstancia que mi padre aprovechó para hacerse con una enciclopedia que estaba resultando muy exitosa. Se llamaba Fauna, de Salvat, y su autor era nada más y nada menos que el Dr. Félix Rodríguez de la Fuente, quien a partir de entonces se convertiría en el indiscutible faro que me iba a guiar durante todos estos años de aprendizaje autodidacta, como a tantos y tantos otros de mi generación. 
A él deben casi todo quienes de una u otra forma viven del medio ambiente hoy en día en nuestro país, puesto que sin su aporte, nada de lo que actualmente concebimos en este terreno hubiera sido posible en España.
Todas las tardes, al regresar a casa del trabajo, mi padre cogía aquellos estupendos libros de cubierta marrón, con adornos azules y dorados, para ir leyéndome capítulo a capítulo los once tomos que completaban la colección.
Al final la lectura se convertía en juego a través de un concurso de respuestas acertadas, tipo “Un, dos, tres, responda otra vez”.
Pero en este juego de lectura y aprendizaje había siempre una condición indispensable impuesta por mí; todos los días teníamos que ver, como mínimo, las fotos de un capítulo en concreto, del tomo tercero, que hacía referencia al leopardo.
Aquel felino me cautivó de tal forma que llegó a ser para mí el máximo exponente del mundo faunístico. 
Quizás no era tan popular como el león, ni tan grande o poderoso, pero era, por encima de todo, hermoso, más hermoso que ningún otro animal al que pudiera compararlo.
El leopardo era, a mi modo de ver, el indiscutible rey de los animales.

martes, 17 de febrero de 2015

LEÓN.




El león apareció en África hace aproximadamente un millón de años, extendiéndose después por Asia, Europa y América.
En Europa aparece registrado por primera vez en el interglaciar Günz-Mindel, hace unos 700.000 años, bajo la forma Panthera leo fossilis, que evolucionó hace unos 300.000 años  para dar paso a la subespecie conocida como león de las cavernas (Panthera leo spelaea).
El gran león de las cavernas, a su vez, se expandió por el norte de Asia y atravesó el Estrecho de Bering llegando al continente americano durante el Pleistoceno Superior, dando origen a la gigantesca subespecie del león americano (Panthera leo atrox).
El león de las cavernas fue uno de los mayores felinos que han existido, superando en tamaño al león africano.
Durante mucho tiempo todos estos leones se consideraron especies distintas, sin embargo, atendiendo a la extrema similitud de los restos óseos (sólo diferentes en cuanto a tamaño) y al estudio molecular de los mismos, en la actualidad está más aceptada la opinión contraria, catalogándose todas ellas (junto a otras como el africano y el asiático) como subespecies de la especie tipo Panthera leo.
Las costumbres del cavernario debieron ser, pues, muy similares a las de su pariente cercano, solo que adaptadas a la zona eurosiberiana.

HIENAS.




De los variados géneros de hiénidos que poblaron Europa en tiempos remotos, tan solo Hyaena y Crocuta siguieron manteniendo representación en el continente durante el Pleistoceno Superior.
Las hienas comenzaron a ver mermado su abundante registro específico en Europa a partir de la aparición de numerosos cánidos y félidos durante el tránsito del Mioceno al Plioceno, debido a una mayor competencia en la cadena trófica.
Se da la circunstancia de que aunque la hiena manchada (Crocuta crocuta) aparece por primera vez representada en Europa a finales del Pleistoceno Inferior e inicios del Pleistoceno Medio (780.00 B.P.) en la Sierra de Atapuerca (España), no es hasta la fase final del Pleistoceno, a partir del máximo glacial, cuando se hace realmente abundante en el registro fósil, coincidiendo precisamente con la reducción drástica de sus principales competidores, leones, leopardos y hombres de neandertal, aunque finalmente se extinguirá por los cambios originados en el cambio al interglaciar Holoceno.

domingo, 15 de febrero de 2015

OSOS.




Ya durante el Villafranquiense, o período basal del Cuaternario, encontramos en el registro fósil de Europa a Ursus etruscus, que se cree ancestro común de dos líneas evolutivas posteriores, la cavernaria y la “arctoide”.
Ursus etruscus derivó en el Cromeriense hacia Ursus deningeri, que más tarde, durante el Riss, originaría la especie “espeloide” más conocida;  el Ursus spelaeus u oso cavernario.
Otro descendiente de Ursus etruscus evolucionó hacia el tronco “arctoide” con Ursus dolinensis o Ursus prearctos, que tuvo una amplia distribución y convivió durante cierto tiempo en la Península con el cavernario, hasta que desapareció dando paso a un nuevo descendiente directo, que todavía no está claro si surgió en la misma Europa o llegó desde Asia en plena Glaciación de Würm; el oso pardo (Ursus arctos).

OTROS MAMÍFEROS DE TAMAÑO MEDIO.




Hoy cerraré la exposición de los grandes y medianos mamíferos, no carnívoros, presentes en Europa durante los últimos 125.000 años.
Veamos seis especies de tamaño medio que quedan lejos de poder ser encuadradas entre el resto de grupos o familias tratadas hasta el momento.
Se trata del antílope saiga, el jabalí, el macaco de Berbería, y tres grandes roedores dignos de una mínima mención; el puercoespín, el castor y la marmota.

sábado, 14 de febrero de 2015

UNGULADOS DE LA MONTAÑA (II).




Desde hace 125.000 años, hasta el presente, otros cuatro componentes de la subfamilia Caprinae han estado presentes junto a las cabras en las tierras continentales de Europa.
Tares, rebecos, seguramente muflones, y más recientemente arruís, son las especies a las que vamos a referirnos brevemente en la entrada de hoy.

viernes, 13 de febrero de 2015

UNGULADOS DE LA MONTAÑA (I).




Los caprinos (cabras, muflones, rebecos y tares) son ungulados muy vinculados al hábitat montano, donde algunos son más proclives al pastoreo y otros al ramoneo. Su origen más reciente se encuentra en las tierras altas del Asia Central, de tal modo que durante las fases frías o glaciares, aprovechando las condiciones que generaban espacios más similares a los de su hábitat original, supieron expandirse hacia otros territorios en los que, llegado un interglaciar, quedaban más o menos confinados en las montañas.
Esta circunstancia, dilatada por largos períodos temporales, facilitó la diferenciación morfológica en muchas zonas del Viejo Mundo.
Hoy vamos a hablar sobre las cabras.
La similitud de tamaño corporal y la idéntica disposición cromosómica del género Capra permite aún la hibridación entre las distintas "especies" de cabras montesas y la cabra doméstica, hecho que ha llevado a la conclusión de asumir que este grupo o “complejo evolutivo” todavía no ha evolucionado plenamente hasta un grado diferencial de especiación definitiva entre sus componentes.
Por lo tanto, y a pesar de que durante el último siglo se han propuesto numerosas clasificaciones taxonómicas que han llevado a la IUCN a reconocer cinco especies dentro del género, mi opinión está más cercana a la propuesta de algunos autores del siglo XX que tomaban como única especie a Capra hircus, sin dejar de lado sus múltiples variantes subespecíficas.
Según esto, la denominación correcta de la cabra montés ibérica debería ser Capra hircus pyrenaica, y dentro de ésta, sus variantes locales, y la del íbice alpino Capra hircus ibex.
De cualquier forma, y atendiendo a sus reconocidas particularidades y distribución en un pasado reciente, emplearé los criterios y la nomenclatura aceptada en la actualidad, menos complicada a la hora de tratarlas, que considera especies distintas al íbice alpino (Capra Ibex) y al íbice ibérico  (Capra pyrenaica).

jueves, 12 de febrero de 2015

CÉRVIDOS (II).





Ciervos y gamos completan la lista de cérvidos europeos presentes en el continente durante los últimos 125.000 años.
Hoy en día se encuentran muy bien distribuidos a lo largo y ancho de Europa, siendo muy apreciados entre el sector cinegético, que en estos casos, ha contribuido de manera notable al restablecimiento de sus poblaciones durante el último siglo.
Sin embargo, ciertas medidas tomadas por distintas administraciones, al menos en nuestro país, ponen en riesgo la expansión definitiva por el territorio de tan característicos representantes faunísticos. 
Medidas emprendidas para frenar la conflictividad con el ser humano, dada su abundante presencia en determinadas zonas, que en contra de reorientarse hacia proyectos de translocación a otras áreas donde aún están ausentes, o paliar los efectos de su superpoblación a través de la reintroducción de sus depredadores (en este caso el lobo), pasan directamente por exterminar de forma masiva a miles de ejemplares.
Y también otras, relacionadas con criterios subjetivos y bastante desacertados respecto a la supuesta aloctonía o autoctonía, afectan en este sentido.
Veamos más detenidamente estas cuestiones centrando el artículo en clave hispana.

CÉRVIDOS (I).






Durante los últimos 125.000 años se constata en el registro fósil de Europa la existencia de al menos siete especies de cérvidos, de los cuales cinco siguen todavía presentes; alces, ciervos, renos, gamos y corzos.
Sorprende el caso de Haploidoceros mediterraneus, cérvido más emparentado con axis y chitales, que al parecer perduró en el tiempo en España, donde recientemente se han encontrado restos en dos yacimientos distintos con cronologías de entre 90 y 85.000 años B.P.
Como hasta ahora no se había tenido constancia segura de la presencia de la especie durante este período tan tardío, siempre se ha dado por supuesto que las medidas de cérvidos encontradas en yacimientos peninsulares entraban dentro del rango o bien de ciervos comunes, o bien de gamos, así que los mismos investigadores se están replanteando el revisar todos aquellos restos que durante décadas pudieran haber sido clasificados como “ciervos de pequeña talla”, o “gamos por encima de la media”, intuyendo que, al igual que otras muchas especies de clima templado, el Haploidoceros hubiera podido existir en la Península Ibérica hasta tiempos más cercanos a la llegada del humano moderno y el pleniglacial.
Una vez más, los avances en Paleontología están demostrando que muchas de las especies que se creían extintas a inicios de la última glaciación en Europa (100.000 B.P.), o incluso mucho antes (de Haploidoceros sólo se conocían restos en Francia de hace 300.000 años), han sobrevivido aun de forma relicta por muchísimo más tiempo en las penínsulas meridionales.

miércoles, 11 de febrero de 2015

ÉQUIDOS (II): EL ZEBRO O ENCEBRA (EQUUS HYDRUNTINUS).




Los équidos estenonianos suponen las primeras formas del género Equus, aparecido en Norteamérica hace alrededor de cuatro millones de años.
Algunos de sus descendientes pasaron posteriormente al continente Euroasiático, donde encontramos ya a Equus livenzovensis establecido hacia el período transicional del Plioceno-Pleistoceno.
Desde entonces, la gran familia estenoniana fue diversificándose en muchas especies que con el tiempo originaron también los subgéneros de cebras, onagros y asnos.
Varios tipos de estenónidos habitaron Europa durante el Cuaternario, aunque siempre existe la controversia de que muchos de ellos pudieran pertenecer a las mismas especies, con ciertas variantes. Con excepción de Equus suessenbornensis, que presenta características que hacen difícil su asignación estenoniana o caballina, los más comunes fueron Equus stenonis, Equus senezensis, Equus athanasiui, Equus apolloniensis, Equus westi, Equus altidens y Equus hydruntinus.
Podría decirse que estos équidos presentaban formas intermedias entre caballos, cebras, onagros y asnos, sin ser ninguno de éstos representantes conocidos en el presente.
Y es de Equus hydruntinus, y de su relación con el enigmático zebro o encebra medieval, de quien voy a escribir en este artículo, por haber llegado con seguridad hasta el Holoceno en España, donde incluso se han datado restos de la especie en algún yacimiento de la Edad del Bronce.