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sábado, 12 de noviembre de 2016

LINCES EN ESPAÑA (IV): LINCE BOREAL. EL FANTASMA DEL PIRINEO.




La ubicación de la Península Ibérica ha propiciado, a lo largo del tiempo, una serie de particularidades, de circunstancias propias, que conocemos muy bien los habitantes de este territorio, constituyendo en conjunto una singularidad.
Hasta hace no tanto tiempo éramos considerados como los habitantes del Finis Terrae, o Fin de la Tierra, sobre todo cuando el centro mundial de la cultura basculaba entre aquellas capitales centro-orientales mediterráneas como Roma, Cartago, Atenas, Alejandría, Tyro…
La península tiene alma marinera, atlántica por el Oeste, cantábrica por el Norte, mediterránea-oriental por el Este, y mediterránea-africana por el Sur, amalgamando toda suerte de efectos y aportes, tanto culturales como naturales.
Pero hay de entre todos los lugares de la península uno, al noreste, que nos hizo y nos hace península, que nos unió y nos une, como cordón umbilical, a la madre Europa, y a la vez nos separó y nos separa, haciéndonos distintos, dotándonos de singularidad: El Pirineo.
El Pirineo recoge la esencia de la madre Europa por el norte, y la distribuye como puede hacia el sur y sobre todo hacia el noroeste, siguiendo la costa cantábrica, en tanto que recibe también la esencia del padre africano por el sur, y la reparte hacia el noreste, siguiendo la costa mediterránea.
Una posición intermedia, entre el cálido sur y el frío norte, pero también una posición alejada respecto a las grandes masas continentales, como África y Asia, debido al Estrecho de Gibraltar y a su lejanía respecto al Cáucaso.
Fueron todas estas particularidades las que propiciaron que, a lo largo de las distintas épocas, nuestro solar se convirtiera en una especie de refugio para ciertas especies en ese entramado que es El Juego de la Vida.

Cuando en las últimas fases glaciares el frío se adueñaba de Europa desde el norte, y nuevas especies terrestres hacían su aparición en el pequeño continente europeo entrando por Oriente, el último rincón en ser conquistado era nuestro territorio, a través del Pirineo. Cuando por el contrario, era el calor del interglaciar quien se adueñaba de Europa, éste llegaba desde el sur, atravesando también el Pirineo, y las especies relictas que en nuestra península habían hallado su refugio, reconquistaban zonas antaño perdidas.
Algunos de esos eventos tan particulares, respecto a la evolución y asentamiento de las especies, ocurrieron aquí, en nuestra singular península, en tiempos no muy lejanos.
Y nosotros no fuimos una excepción. Llegamos los humanos modernos, y encontramos aquí a los últimos neandertales, empujados por la propia glaciación y nuestro avance, con la evolución posterior de la situación que ya todos conocemos.
Con los linces, que estos días ocupan la temática del blog, estaba produciéndose una circunstancia muy similar, a la que por desgracia, nuestra propia influencia no dejó seguir su propio curso, para saber cómo se habría resuelto el desenlace.

Lince boreal.

Durante el anterior interglaciar, el Eemiense, de hace unos 140.000 a 100.000 años atrás, el lince pardo o lince de las cavernas, que no era otra cosa que un gran lince ibérico de tamaño casi comparable al boreal, se distribuía prácticamente por toda Europa, llegando hasta Alemania e incluso hasta el Próximo Oriente.
Sin embargo, coincidiendo quizás con el progresivo avance del último período glaciar, una nueva forma felina, un primo muy cercano, el lince boreal, comenzó a invadir progresivamente Europa desde el Este, y su invasión resultó ser directamente proporcional a la desaparición o retirada del gran lince pardo.
Un nuevo tiempo, un nuevo clima, una mejor adaptación al mismo, una posible hibridación o trasvase genético, una competencia por los recursos…
Todavía está por confirmar, pero no les extrañe conocer dentro de algún tiempo, que buena parte de aquellos linces boreales que se extendieron hasta el occidente de Europa, presenten marcadores genéticos bastante próximos al gran lince pardo que seguramente no se encuentren en poblaciones de boreales del extremo nororiental asiático.
Al igual que neandertal, el lince pardo fue quedando relegado a rincones sureños donde aún no había llegado su primo el boreal.
El último de esos rincones, el último refugio del lince pardo, fue la Península Ibérica, y a sus descendientes, más pequeños en tamaño debido a la evolución propia, los conocemos hoy como linces ibéricos.
Pero llegó, llegó también el boreal a truncar la paz del gran lince pardo que resistía en nuestra singular Península Ibérica, tal y como lo han demostrado las apariciones de sus restos a lo largo de la Cordillera Cantábrica y el Pirineo. Y aquí se asentaron, y por bastante tiempo, tanto, que sus huesos han sido incluso datados hace apenas cuatrocientos años, y los testimonios de su presencia, sugieren que desapareció entrado el siglo XX, e incluso para algunos, su presencia fantasmal sigue planeando a día de hoy.
Tuvo un golpe de suerte a última hora el lince ibérico, o quizás dos, y quién sabe si hasta tres…
La llegada del lince boreal al Finis Terrae se produjo muy tarde, justo en los tiempos en los que el clima empezó a cambiar de nuevo, comenzando el dominio del cálido interglaciar holocénico.
El boreal sólo consiguió asentarse en el ámbito norteño peninsular, y allí permaneció. El ibérico tuvo entonces una buena oportunidad de recuperar territorio hacia el norte, pero ni era ya el mismo en cuanto a tamaño, ni iba a encontrar un espacio vacío de nicho al norte…¿o sí?.
Quiso la evolución que los linces ibéricos que quedaron confinados en el sur de la península hicieran del abundante conejo su alimento principal, y la genética, y la misma selección natural, que en general reduce el tamaño de los grandes mamíferos hacia al sur, convirtieron al pequeño lince ibérico en un especialista de lagomorfos.
Pero además, el lince ibérico contó con una ayuda inestimable, una ayuda que hoy se le vuelve en contra; nuestra propia especie.
El lince boreal estaba peor asentado o más restringido en su distribución, y muchas de sus presas, como los ungulados de tamaño medio, fueron siempre más codiciadas o arrinconadas por el humano, tanto por la caza como por la competencia con el ganado, ganado del que de vez en cuando también se cobraba su tributo el boreal, como atestigua alguna crónica antigua al respecto.
Por todos esos motivos el tigre galego, llobu cerval, katamotza o tiguere, fue haciéndose raro y más raro, hasta desaparecer del norte peninsular en algún momento indeterminado entre mediados del siglo XIX y mediados del XX, si nos guiamos por los testimonios.

Lince boreal.

De la presencia antigua de lince boreal teníamos constancia en la Península a partir de descubrimientos como los restos encontrados en Sima del Sueve (Asturias), Rascaño, Hornos de La Peña, Morín, Altamira, Las Pajucas (Cantabria), Axlor, Lumentxa, Santimañe, Urratxa (Vizcaya), Arrillor (Álava), Astigarraga, Lezetxiki, Urtiaga (Guipúzcoa), Moros de Gabassa (Huesca),  Cova de L’Arbreda, Mollet, Olopte, Cau del Duc (Girona) y Toll (Barcelona).
Los testimonios escritos no eran escasos al respecto de la presencia de linces en el norte peninsular al menos hasta el siglo XIX. El problema era poder determinar si pertenecían al tipo boreal o ibérico, puesto que las dos especies habían estado presentes en la zona, al menos en ambientes propicios, en tiempos recientes.
A pesar de ello, había ciertos aspectos que parecían sugerir claramente que el lince boreal había perdurado en la Península hasta hace tan sólo ciento cincuenta años.

Georges Louis-Leclerc, Comte de Buffon, expone perfectamente en su obra (aunque plagada de imprecisiones propias del conocimiento de aquellos tiempos) Historia Natural, General y Particular (1749-1788), lo siguiente al respecto de los felinos:

“Los Viageros, por la mayor parte, han confundido los leopardos y las panteras con los tigres, dándoles este nombre…
La onza, que es una especie de pantera pequeña fácil de domesticar, y de la qual los Orientales se sirven para cazar, ha sido tenida por pantera, y designada como ella con el nombre de tigre; y el lince, o lobo cerval…ha recibido también a veces el nombre de pantera o de onza
En nuestro idioma se llaman pieles de tigre, ó pieles atigradas, todas las pieles de pelo corto, que se han hallado pintadas con manchas redondas y separadas.
Los Viageros, fundados en esta denominación falsa, han llamado también tigres a todos los animales de presa, cuya piel era atigrada, esto es, pintada de manchas separadas.
Los Académicos de las Ciencias han seguido el torrente, y llamado también tigres a los animales de piel atigrada que han disecado, pero que son muy diferentes del verdadero tigre”.

“Los Académicos de las Ciencias nos han dado muy buena descripción del Lince o Lobo Cerval…y han disecado bajo el nombre de Loup cervier ó Lobo cerval”.
“…su orina no se convierte en piedras preciosas, y solamente las cubre con tierra como hacen los gatos, á los quales se parece mucho en las costumbres, y también en el aséo. No tiene de lobo sino una especie de ahullido, que oído de lejos, hubo de engañar á los cazadores, y hacerles creer que oían un lobo. Esto solo quizá ha bastado para hacerle dar el nombre de lobo, y que, para distinguirle del verdadero lobo, hayan añadido los cazadores el epíteto de cerval, porque acomete á los ciervos, o más bien porque su piel es manchada casi como la de los ciervos jóvenes”.

Así, no es de extrañar pues, que en nuestro país se haya conocido al lince como tigre, onza, leopardo, y más frecuentemente como lobo cerval o gato cerval, siendo poco común la denominación de lince.
Sin embargo, esto no resuelve la duda de si al referirse a ellos lo hacían diferenciando entre lince boreal o ibérico, algo que ni el mismo Buffon menciona en su obra.
Para los europeos de la época, un lobo cerval era un lince, sin distinción, ni siquiera en cuanto a tamaño se refiere. Los habría más grandes y más pequeños, más o menos manchados, pero los entendían como un único animal.
Solamente a partir de los pesos y medidas podemos deducir hoy, de los testimonios de entonces, que pudo existir el boreal en nuestro territorio.
Existen menciones en Guipúzcoa que hablan sobre premios y batidas en las que se cobraron estos animales:
En 1603 mataron una “onza brava” en Villafranca y en 1606 un “tiguere” en Ataun.
En 1762 mataron un gato montés o “tigre” muy fiero, rabicorto y de pintas muy finas, en una montería en Monte de Arno, que pesó 23 kilogramos.
En idiazábal cayó en un cepo un “tigre” corpulento en el año 1776, que pesó 39 kilogramos.
En Lizarza se mataron dos “leopardos” en 1777 y 1781, y otro más en 1820.
Tigres, leopardos y onzas, que en la lengua local eran conocidos como “Katamotz”, del que se decía que aparecía de vez en cuando en esas tierras causando estragos entre el ganado.
También hay constancia en Asturias, donde una declaración de vecinos del Concejo de Cabranes, en 1751, mencionaba los considerables daños de un animal, especie de lobo cerval y manchada la piel como un tigre, que con la mayor ferocidad destrozaba y despedazaba todo tipo de reses.

 
Dibujo de lince atrapado en una trampa-cepo.


Algunos restos bastante bien conservados se habían encontrado últimamente tanto en el Pirineo como en la Cordillera Cantábrica, al punto de mostrar una apariencia que parecía bastante más reciente.
Los resultados de dataciones han permitido saber, con total certeza, que el lince hallado en Ubiña (Asturias) vivió hace tan sólo 1.700 años, mientras que el encontrado en la Sima de Serpenteko (Navarra) lo hizo apenas cuatrocientos años atrás, entre los siglos XVI-XVIII.
Algo que hacía encajar a la perfección las sospechas que también se tenían de presencia reciente en el pirineo francés, bien por los restos de yacimientos como Col d’Aran, Montégut y Asson, bien por testimonios de caza, algún ejemplar disecado cuya procedencia lo etiquetaba como pirenaico, así como multitud de avistamientos, tenidos como bastante fiables, hasta bien entrado el siglo XX.
Incluso después, en la segunda mitad, se ha seguido documentando testimonios sobre todo en el lado francés, con mayor o menor credibilidad, principalmente a partir de la década de los noventa.
Por último, a este lado del Pirineo, un estudio encargado por la Fundació Territori i Paisatge Caixa Catalunya, en el año 2000, con vistas a realizar una prospección sobre la presencia potencial del lince boreal en Pirineos, tuvo como resultado el que los investigadores obtuviesen constancia de cuarenta y tres observaciones, de las cuales diez se consideraron muy fiables y tres seguras, ya que estas últimas fueron realizadas por los mismos miembros del equipo.
Tres años más tarde, el Departament de Medi Ambient i Habitatge de la Generalitat Catalana, encargó un nuevo estudio sobre la viabilidad de reintroducción del lince boreal en Cataluña como un primer paso en vistas a su retorno, proyecto que quedó parado y sin evolución.

Parece evidente que el lince boreal sobrevivió al menos hasta fechas muy próximas en el norte de España, y que, aun siendo ya raro, su extinción debió producirse entre mediados del siglo XIX y mediados del XX, paralelamente a la disminución de sus presas potenciales en la zona, como corzos, rebecos y cabras montesas, así como por la persecución a la que fueron sometidos los últimos ejemplares por su mayor necesidad entonces de recurrir al ganado como alimentación alternativa.

La recuperación de sus presas a lo largo de la segunda mitad del siglo XX, hasta números de escándalo, incluida la reintroducida marmota en el Pirineo, da cierta viabilidad a la presencia testimonial de algunos ejemplares en las últimas décadas que, o bien podrían resultar ejemplares relictos, o bien fruto de escapes o sueltas clandestinas ilegales de particulares.
En cualquier caso resulta cuando menos muy extraño que, dado el seguimiento que hoy en día se lleva a cabo tanto por naturalistas aficionados como por profesionales en el Pirineo, incluso con instalación de multitud de cámaras trampa para los osos, el lince no haya sido detectado con total seguridad, aunque esto nunca puede ser un argumento definitivo en contra de la presencia del felino en tan vasto y bien conservado territorio, sobre todo si se trata de muy pocos ejemplares.

 
El formidable Pirineo.
  
El lince boreal, ha entrado, pues, con toda la justificación del mundo, dentro de la categoría de especie extinta en la Península cuya presencia en tiempos  recientes está plenamente contrastada, siendo candidato, por tanto, a ser incluido en el catálogo de especies para una inminente reintroducción, procurando su recuperación y asentamiento al nicho y hábitat donde nunca debió faltar, en base a la Nueva ley de Reintroducción de especies de 2015.

Para sorpresa de casi todos, en Abril de 2015 saltaba la noticia: El Estado, a través del Ministerio De Medio Ambiente y Agricultura, proponía al Conselh Generau d’Aran la liberación de tres ejemplares de lince boreal, en un proyecto experimental.
El Conselh Generau d’Aran recogía la propuesta, y en colaboración, la presentaba en su ámbito de actuación, instando a la reunión con los distintos sectores implicados.

Con la familia y amigos en un mirador del Valle de Arán.
Prometía, porque si hay un territorio del Pirineo que últimamente está destacando por encima de todos al respecto de apostar por su naturaleza, ese es sin duda el Valle de Arán, al que no me canso de promocionar entre conocidos para que, siempre que puedan, visiten por su compromiso con la calidad ambiental del Pirineo, sobre todo respecto a la recuperación y conservación de la fauna.

El proyecto piloto tendría una duración de dos años y medio, y los linces se liberarían castrados y con un radiocollar GPS, con el fin de ser recapturados en el caso de necesidad, y para evitar la posible procreación sin antes demostrar compatibilidad con los intereses de la zona.
La finalidad expuesta, el control natural de especies predadoras menores, como zorros y martas, cuya proliferación podría estar afectando a otras en peligro, como el urogallo, resultando además más que evidente que a día de hoy las condiciones que potenciaron la extinción del lince boreal en Cataluña han cambiado por completo, encontrando en la actualidad un hábitat más que favorable, diríamos óptimo, debido a la caza regulada, recuperación del bosque, y aumento de corzos, rebecos, marmotas, liebres, ciervos, jablíes, etc., que en muchos casos llegan a la superpoblación.
Pero ni siquiera así...

Corzo (Capreolus capreolus), una de las principales presas del lince boreal.

En un primer momento, y hasta la segunda reunión, la asociación de Ganaderos, y la de Cazadores, dieron el visto bueno, aunque ya avisaban, que sólo por el momento.
Por desgracia, y definitivamente, en estos temas ya sabemos quienes mandan, por encima de cualquiera…
Inmediatamente se alzaron las voces opuestas y contrarias de ganaderos y agricultores (los cazadores a verlas venir), argumentando que siempre son ellos los más perjudicados (cuando llueve, porque llueve, cuando hace sol, porque hace sol, cuando hay bosque, porque molesta, cuando hay vida silvestre, porque les “roba” un palmo de terreno a las reses…), y que lo que se necesita es un mayor control de la fauna salvaje, para procurar su disminución, y no de reintroducciones diabólicas y malignas, y todo, pese al compromiso de la Administración de pagar los daños causados en el caso de que alguna de esas reses domésticas (que casi siempre viven a su aire, sin vigilancia ni protección, por otro lado), sufriera el ocasional ataque de los felinos.

Ovejas en Pirineos.
Hace apenas unos días, conocíamos el resultado. Como no podía ser de otra forma, y una vez más, a los cuarenta y cinco millones de españoles del presente, y a los millones del futuro que vendrán, se nos ha privado de volver a contar con una pieza esencial e imprescindible de nuestra naturaleza, de nuestro Pirineo.
El Conshell de Arán ha comunicado al Ministerio de Medio Ambiente y Agricultura que ha desistido de llevar a cabo el proyecto por el momento, debido a la oposición de los ganaderos que temían el ataque a rebaños.





Claro, seguro que muchos en este país tienen también el temor de pagar el recibo de la calefacción, y no se echa la masa al monte a saquear la naturaleza cortando troncos por doquier para que salga gratis la jugada, y nadie les ayuda con el recibo. Tampoco las empresas pueden ir soltando vertidos donde les venga en gana, ni fabricando automóviles con altas emisiones de gas, ni la industria cosmética generando productos que dañen el ozono,  pero es que con el Medio Ambiente, hay que ser compatible y sostenible.
A ustedes sí se les iban a pagar los supuestos (y ocasionales en todo caso) daños al ganado semiabandonado.

Lince boreal.
Pese a toda la voluntad puesta en este caso por las distintas Administraciones, a las que hay que reconocerles todo el mérito del mundo en el intento, queda claro que se necesita más firmeza o decisión, o se podrá seguir sacando leyes y protecciones de especies en la naturaleza que serán sólo papel mojado por los siglos de los siglos.
No se puede consensuar algo como la reintroducción, porque desde los sectores que dicen verse afectados, nunca las van a aceptar.
Lo que hay que hacer es apostar por la Naturaleza de forma decidida y con autoridad, creyendo en lo que se hace, y después, eso sí, exigir sostenibilidad y compatibilidad por todas las partes, y compensar siempre que se entienda necesario.

De momento, y como digo, para desgracia del mundo natural, presente y futuro, de los que estamos, y de los que vendrán, el lince boreal tendrá que seguir quedando entre el mito y la leyenda, como el Fantasma del Pirineo.















Crédito de imágenes: 

Fotos 1, 5, 6, 7 y 8: Miguel Llabata.
Fotos 2, 3, 4 y 9: Imágenes libres de derechos de Wikimedia Commons.

10 comentarios:

  1. Hola Syvanus.... me tenías preocupado... espero que vaya todo bien. Me alegro mucho de volver a leerte.
    La iniciativa Catalana es muy positiva, aunque he de reconocer que si para poder soltar un animal en el medio en el que siempre ha habitado ha de ser impidiendo que pueda reproducirse, estamos más cerca de Parque Jurásico que de una estrategia sólida de apuesta por la naturaleza. Y creo que si no hay más contestación por parte de un sector de la caza, es por que está ese guiño al "control de animales dañinos" que parece que nunca podremos hacer desaparecer.

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  2. ¡Hola Grumete!. Yo también me alegro mucho de leerte.

    Todo bien. He tenido un verano un poco complicado y pesado, a finales de Junio me hice una lesión de cierta importancia en el trabajo, una fractura interna de fémur a la altura de la rodilla que me ha tenido muy quemado durante varios meses, aunque no dejé de trabajar como podía. Hace poco terminé rehabilitación, pero aún me falta bastante para correr y saltar...Eso, sumado a que cada día me cuesta más centrarme y sacar el tiempo necesario para el blog, han hecho que lo vaya dejando de lado cada vez más.
    Estos días es que tengo unas minivacaciones, y me he decidido a buscarle hueco como sea, pero es verdad que me resulta mucho más fácil y más entretenido, por lo dinámico y el intercambio rápido de opiniones, el comentar en Foro Lince Ibérico que dedicarle tiempos de guión y preparación al blog, que tiene que seguir cierto hilo, y esto hace que pierda algo de frescura y motivación.

    En cuanto a lo del proyecto de Arán, no lo veía claro, desde el principio, por lo mojigato que comentas, respecto a la suelta de animales castrados.
    Aun así, merecía dar una oportunidad de crédito a la iniciativa, por el gran paso que suponía con una especie extinta, aunque lo de ejemplares esterilizados no hubiera por dónde cogerlo.
    Pensé dos cosas, o bien se trataba de una primera medida para presentarlo suavemente ante ciertos sectores, o quizás era un temor de cara al lince ibérico y todo lo que conlleva, por aquello de comprobar antes la capacidad de dispersión del boreal, por si podía llegar a influir de algún modo sobre las poblaciones de ibérico en momentos aún muy delicados para el segundo.
    Al final parece que vamos a tener que seguir esperando a una nueva propuesta, que, como siempre, seguro llegará antes de forma efectiva desde Francia que desde España.
    No sé que tenemos aquí en contra del Pirineo, que pasamos de él por completo respecto a renaturalizarlo.
    Los franceses ya se han puesto con el oso, la cabra ibérica, soltaron marmotas, muflones, y quién sabe esos lobos itálicos tan sospechosamente viajeros...o esos linces que se dicen haber visto desde los noventa.
    Al final parece que todo inicio tenemos que fiarlo a ellos. Una verdadera lástima.

    Aprovecho la ocasión para enviarte un fuerte abrazo. Esta mañana he leído tu post del aguilucho, y ya veo también que sigues muy atareado con lo de la casa. Mucha suerte y ánimo.

    ¡Saludos!.

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  3. Mientras veo las esperadas lluvias, me topo con tu entrada y tus noticias. Lobera sigue muy seca. Peñas Negras, plena de corzos y jabalíes, observa en la cercana Sierra del Madero los últimos lobos esperando algo que no llega. El puzzle roto por el hombre(ausente casi)se recompone, pero las piezas encajan mal: siglos de ocupación interesada han hecho la naturaleza hostil incluso para sus moradores. La Capra Hispánica me observa desde arriba mientras busco la foto imposible en el arroyo. Paciencia, excrementos, microscopio. Una escalera lejana en el Moncayo... Cuídate y porte bien cuanto antes.

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    1. Muchas gracias e-cuervo. Me alegra leerte de nuevo por aquí.
      Disfruta de todo lo que cuentas, que bien lo merece.

      Saludos!.

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  4. Hay testimonios de gente muy fiable que dice que lince, en el Pirineo, hay o ha habido hasta hace nada. Otra cosa es que no se haga público o que provengan de sueltas o escapes. Pero las huellas no mienten, y los encuentros cara a cara menos

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    1. Hola Fernando, bienvenido, y gracias por tu participación.

      Eso parece, sí, que ha habido bastantes testimonios, sobre todo en la década de los noventa se habló bastante de ello.
      Fíjate que incluso comentaba que el estudio de Fundació Territori i Paisatge Caixa Catalunya, en el año 2000, plasma tres observaciones seguras, puesto que fueron obtenidas por los mismos miembros del equipo, así como otras muy fiables.
      Otra cosa, como bien dices, es que hayan sido poblaciones relictas o más bien ejemplares procedentes de sueltas, escapes, o incluso incursiones desde tierras más lejanas.
      Asignatura de obligado cumplimiento en cualquier caso, el retorno, antes o después, del lince boreal al Pirineo.

      Un saludo.

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  5. Hola que tal. Enhorabuena por tu blog, acabo de descubrirlo y estoy disfrutando mucho leyendo tus artículos. Soy de Totana en Murcia, vivo junto a Sierra Espuña, epicentro del Arrui. Aunque los ungulados y otras especies van regresando a la zona, si que se sienten los montes vacios de especies. Ya no solo grandes o medianos mamíferos, sino especies de aves como la avutarda, que habito por la zona hasta el siglo pasado. Esperemos que el tiempo y el buen hacer de los hombres nos devuelvan la maravillosa fauna que pobló esta región, y quien sabe podamos ver aparte de lobos, a caballos y toros por nuestras sierras y estepas murcianas. Por cierto, para cuando un artículo sobrte Ammotragus europaeus?? jeje aqui en Murcia el tema nos interesa. Un saludo y gracias por compartir tus conocimientos compañero

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    1. Hola Ernesto, bienvenido al blog, y muchas gracias a ti por tus palabras y participación.
      Ciertamente Murcia, y el sureste en general, han sufrido una gran mengua de especies, tanto animales como vegetales. Nada que ver con un "reciente" pasado. Ojalá que cuanto antes muchas de ellas puedan ir regresando a las zonas propicias de la región.

      Respecto al arruí, no sé si te refieres al arruí europeo de hace algún millón de años, o al arruí del Atlas de hoy en día (Ammotragus lervia). Del primero ni me lo había planteado, la verdad, por su lejanía del período que entiendo para el concepto rewilding, del segundo lo tengo pendiente hace ya bastante tiempo. En realidad ya está prácticamente elaborado, puesto que publiqué una entrada en el blog anterior, hace unos años, y además, fue de los artículos más exitosos, al menos en cuanto a participación, aunque también se generó cieta polémica respecto a la especie en los comentarios, la que su propia presencia, en sí misma, genera en nuestro país.
      Tengo pensado comenzar una serie muy larga y minuciosa sobre el zebro, poquito a poco, que seguro te gustará porque Murcia fue tierra encebruna, y aparecen varias menciones de allí. Pero en cualquier caso, veré si me puedo poner con el del arruí, para intercalarlo, ya que con un par de apuntes o retoques, prácticamente está redactado de antaño.

      Una saludo también para tí, y de nuevo gracias, porque me alegra mucho que alguien pueda disfrutar con este espacio.

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  6. Un saludo Miguel hace tiempo que no escribo en este espacio,pero otra vez estoy por aqui,queria comentar si alguien sabe que cebo caseri se puede utilizar para atraer a un lince, al lugar donde esta activada una camara de fototrampeo,estoy utulizando aceite de sardinas en escabeche,seria interesante orina de gato domestico o de gata domestica lo desconozco

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    1. Trueno, mira...yo soy bastante contrario a molestar ni atraer a los animales salvajes, y mucho más si se trata de especies protegidas.
      A las especies salvajes hay que dejarlas tranquilas, y con mayor motivo si se trata como comentas de un lince.
      Si es que acaso tienes sospecha de la presencia de alguno, trata de conseguir rastros, sin importunarlo, e intenta ponerte en contacto con algún técnico de medioambiente de tu Comunidad Autónoma, mejor si es de confianza.
      He leído algo al respecto de unos investigadores portugueses, que poniendo cierta sustancia para atraer a carnívoros de una zona, al parecer se llevaron un sorpresón en lo que se encontraron fotografiado en las cámaras trampa, pero no me parece bien que este tipo de cosas se pongan de moda y al alcance de cualquiera, para ir detectando fauna salvaje por ahí. Porque puede tratarse de un naturalista apasionado que quiera demostrar la presencia de tal o cual especie, pero también de furtivos o gentes que lo único que pretendan, es atentar contra la fauna silvestre.
      Si consigues ver un lince, enhorabuena, pero mi consejo, si me lo permites, es que procures disfrutar del entorno, y dejar tranquila a la fauna, conociéndola a través de sus rastros, y en todo caso, viéndola de forma respetuosa, siempre a distancia, y con la mínima molestia.

      Saludos.

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